Agony can kill
or
agony can sustain life

(Bukowski)

Escribo en cinco blogs. Y posiblemente escriba para un sitio más.

Comenzó todo con Alta Hora de la Noche. Fue el primero, vino en algún momento cuando yo iba a finalizar mi carrera universitaria. Inició como una cosa muy personal y acabó siendo una plataforma para alzar la voz sobre mi país. En algún momento dejó de serme agradable escribir un día sobre un candidato a alcalde que hacía desfiles de circo y al siguiente sobre mis rollos de existencia. Ahí tuvo que desprenderse de mi esa parte y nació Un Tal Self, para hablar solo de mi y de mi mundo más privado. Antes había surgido la dea de escribir desde la psicología, sobre la realidad del país y así nació Psicoloquio, un esfuerzo conjunto con Ligia (quien además postea más que yo allá) y que sigo soñando con hacerlo crecer hasta que se vuelva no solo nuestro. Luego vino Campo Pagado y el reto de hacer algo semana a semana, y de intentar hacer algo diferente a los otros blogs, de intentar poner el acento en lo literario antes que en la opinión o en la vivencia. Y luego llega Hunnapuh y me invita a colaborar cuando pueda, cosa que me halaga y me angustia un poco por lo que representa dicho blog y su repercusión. Así son mis cinco caras bloggeras.

Hace poco me preguntaba alguien porqué escribía en un blog, qué era lo que me mantenía allí. Y le dije que escribir en el blog en algún momento me salvó de la locura, de la muerte. Virginia dijo una vez algo así como que uno escribe para no morir. Mis pequeñas agonías de cuatro años atrás, que hoy puedo ver cuando quiera me recuerdan pequeños momentos de mi vida en que me debatía por dejar todo o seguir luchando. Escribir en ese momento me puso las cosas claras. Yo soy alguien que ordena mejor su pensamiento expresándolo y así lo he venido haciendo. Recibir retroalimentación lo hace más completo, aún cuando no sea siempre correctamente interpretado, aún si recibo una puteada y no un halago.

Cada semana trato de atenderlos todos estos pedazos de mi que voy dejando de manera pública, como si fuera repartiendo pequeños avisos casa por casa. En todos queda un poquito de mi, principalmente porque todos se alimentan de mis pequeñas agonías: mi vida, mi país, mi vocación, mi gusto por las letras, mi compromiso por darle un sentido a la capacidad de poner todo en palabras y líneas.

Con todo y que me guste hacer esto, no es fácil. Es una ingrata labor tener que plantarme vez a vez frente a un cuadro en blanco para poner todo en orden, para hallar la frase exacta, el título correcto, la referencia adecuada o la imagen que encaje. Sin embargo esa pequeña agonía mantiene vivo a una parte de mí que me hace distinto a mucha gente. Una parte de mi que a veces es lo más auténtico que tengo. Y si usted viene y me dice algo al respecto, es como ponerle un par de semillas de tamarindo en la jalea a la minuta.


P.D. Esta semana nos pedían: "Escribamos un post normal, de los que aparecerían en sus blogs. Así no sufren." En alguna parte podía aparecer esto. Digo yo.

1 comentarios:

REFUGIO DEL MICO dijo...

yo quiero publicar mi blog, por eso me parece muy buena esta historia...quiero expresar un mal momento sentimental por el cual estoy pasando, y creo que muchos se van a identificar con mis vivencias.