Todos los días a todas horas tomamos decisiones. Desde el momento que se levanto esta mañana de su cama hasta el momento en el que empezó a leer este blog, tomo decisiones, si bien, no todas conscientes. Pero su ropa, su perfume, peinado y accesorios que lleva (o no lleva) puestos son parte de esas decisiones.

De allí que puede decirse que la mayoría de las decisiones que tomamos en la vida son intranscendentes, son las de rutina. Tortilla o pan, horchata o tamarindo, zapatos negros o cafés.

Pero, hay otras decisiones que representan verdaderas bifurcaciones en el camino de la vida. Cualquier cosa que seleccionemos en ese tipo de decisiones, nos llevara a lugares desconocidos para nuestra alma, mente y pensamientos. Ejemplo de ese tipo son las que tienen que ver a que vamos a dedicarnos, que queremos estudiar, con quien vamos a casarnos o acostarnos, entre otras.

Sin embargo, en este campo parece que algunos son reticentes a seleccionar de una manera clara y contundente. Tienden a dejar pasar el tiempo, esperando quizás que algo les ilumine la mente o el corazón y les indique que hacer. Son personas indecisas. Otras, importunan a otros con insistencia preguntando que harían en su caso, escuchan y toman una decisión inseguras si eso es lo que ellas mismas hubieran decidido o siguen alargando las cosas, preguntando a otro u otra más que harían en su caso.

Cada quien lleva la vida como puede o como quiere, y no pretende ser este post nada que se parezca a Cesar Gúzman o Coehlo. Nada mas pienso que la indecisión no es algo bueno, porque nos hace perder un recurso que si bien imaginamos infinito siempre es escaso, el tiempo. Darle largas a un asunto hace que perdamos el tiempo y se lo hagamos perder a otros, quizás personas a quienes estimemos.

Quien no toma una decisión por miedo a equivocarse o inseguridad si esta haciendo lo mejor, olvida que el siguiente paso después de decidirse es no volver atrás, ni ver para abajo. O sea, no ser la mujer de Lot ni Pedro.

Quien toma una decisión debe estar dispuesto a afrontar las consecuencias positivas o negativas de su acción. Siempre las hay. Algunas veces, las mas, serán positivas, si uno de verdad, se toma el tiempo, no a dejarlo pasar, sino a considerar las opciones con claridad. El consejo de otros siempre es útil, pero no determinantes ni concluyentes para considerar esas opciones. Y a veces, las consecuencias serán negativas o dolorosas. Y claro, habrá tiempo para llorar, condolerse, tener un tiempo de duelo después de un resultado malo, pero también siempre habrá tiempo para levantarse y seguir.

Cuando se toma una decisión mala y se experimentan consecuencias no deseadas, siempre habrá el tiempo para tomar otras decisiones, que corrijan el rumbo y minimicen los resultados malos.

Así que no vacile. Tómese el tiempo para hacer la lista famosa de los “pro y los contras”, háblelo con sus íntimos y allegados y teniendo todo eso conjuntado, tome una decisión y póngase a trabajar lo más duro que pueda para que esa opción tenga éxito olvidando las opciones que antes considero. Si las cosas salen como ud. quería será feliz y habrá ganado inmensas dosis de seguridad y auto-estima. Siempre es bueno quererse uno mismo.

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