Este se nos acaba.Y comienzo a preocuparme...
En la tumba el sabor de un hombre es como el de cualquier otro, no importa qué tipo de hombre haya sido. A la gente le cuesta entender eso. Y vienen aquí llorando, suplicando, reclamando, esperando no se qué del muerto. Pero nada, el muerto, muerto está.
Pero decía, este se nos acaba y en toda la semana no han traído a alguno nuevo. Lo perro es tener que esperar... ¡Silencio! Traen uno nuevo, puedo escuchar los paso sobre la grama.Hora de comer.

*Para un comprensión completa de esta entrada visite la del amigo Victor el domingo pasado.

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