No he podido averiguar a ciencia cierta de donde y como salió la idea que al lugar donde se disponían los desechos fisiológicos se le llamaba "el 100". Y es chistoso porque he visto a personas mayores decir que alguien "fue al 100" cuando esa persona se fue al inodoro o baño.

De la misma manera, no se porque al lugar donde se escribe se la llama "el 20". Lo que sé, es que, para un escritor, el lugar donde es escribe es importante. Algunos escritores hasta han desarrollado ritos bien especiales antes de escribir. Algunos lo único que necesitan es un lugar privado o solo. Soy de esos, aunque no soy escritor profesional.

Habiendo crecido en un hogar con muchos hermanos, siempre dispuse poco espacio solo para mi. Hubo un tiempo lejanísimo cuando tuve mi propio cuarto hasta que llegaron los demás. Así es bien difícil trabajar, estudiar o escribir. Lo único que puedo hacer es leer, porque me meto en el libro sin importar el ambiente, voces, ruidos, luces que me rodean. Allí es donde "el 100" me sirvió mucho. Me metía al baño de mi casa, y me ponía a leer. Lo único malo es que de vez en cuando, siempre llegaban mis hermanos con algunas urgencias y después de ellos usarlo, no podía volver después de pasado algún tiempo, ustedes saben: el olor...

Pensé que al casarme, seria difícil tener un espacio también solo para mí. Hasta que me adueñe de un cuarto de mi casa y la llame: "mi oficina".



Ese es mi santuario, mi lugar especial. Allí están mis 2 libreras llenas de libros, que puedo hoy lucir, porque de soltero, mis libros solo habitaban en cajas o espacios robados. Allí están mis calendarios, mis termómetros, mis lapiceras para "solo plumones", "solo lapiceros" y "solo lápices". Allí están todos los chunchecitos que se compran en "Office Depot", lugar del que me tienen que sacar de arrastras justo como cuando voy a "La Ceiba" o la "La Casita". Me encanta comprar clips, depósitos, tarjeteros y demás. En mi oficina también esta mi archivero, ordenado por carpetas, mi impresora-escáner, mi colección de vasos y carros de escala 1:32. Televisor, ventilador y radio complementan mi espacio. Allí soy feliz. Allí puedo leer, estudiar, escribir y mirar al vacio mientras pienso o reflexiono. Allí suelo orar también en quietud.

Me gusta pensar que tiendo a ser una persona solitaria, por lo que estar en mi oficina es como estar “solo conmigo”. Lástima que el tiempo sea tan corto y los deberes familiares tan importantes, porque yo me despegaría del mi oficina solo para comer y dormir. Al cabo que mi 20 esta pegado al 100.

Creo que todos debemos tener un espacio, o sino un tiempo en solitario, para pensar y meditar. Quizás cuando los demás duermen o están en otro lugar. Hacerlo es algo que refresca el alma, algo como "darle agua" y eso es bueno, para uno y para los que viven con uno.

0 comentarios: