Pues sí.

Durante mucho tiempo pensé que el "pesero" era "pecero"; hasta que un buen samaritano mexicano me explicó que el "pecero" no tenía que ver con los peces, sino con los "pesos" con que se paga.

Y entonces dije: "Pesero".

Los "peseros" son los buses mexicanos. Poco tienen que ver con los buses salvadoreños más allá de que son medios de transportes. Los peseros llevan música banda (he oído banda hasta de canciones de Ricky Martin), son verdes casi todos, y no tienen ruletita para entrar. La gente entra por delante y por detrás y se bajan por delante y por detrás. No tienen nombres (a lo mejor leyeron ese poema de Roque Dalton "A los locos no nos quedan bien los nombres"), pero no sólo les falta "Yesenia Yamileth" del parabrisas, les falta el nombre de la ruta. No hay 30-B ni 101-C que los identifique, más bien hay un rótulo que dice para dónde va. Y a uno no le dicen "Tome el bus XX", sino que le dicen "Tomas el pesero que dice Mercado de la Bola".

Y no hay costers, sino peseritos más chiquitos donde los altos deben encorvarse, y no hay microbuses, sino "combis" que es un microbus al estilo escarabajo de Wolkswagen. Es raro, pero igual de útil. He de decir que hay unos peseros manejados por pubertos cuyas destrezas al volante no son nada diferentes a las del motorista (aquí conductor) de una 44 a las 5 pm camino a la UCA.

Y me subo a un pesero casi todo los días. Debo decir a dónde voy, porque las tarifas cambian por destino. Y confían en mí. Si digo "Metro copilco" me cobran menos que si digo "Taxqueña", sin embargo me creen siempre que voy para Copilco y no para Taxqueña. Y sí voy para Copilco, pero me extraña que me crean con tanta facilidad. Y cuando los buses van llenos y le gente entra por detrás, pasan el pasaje de mano en mano hasta que llega al conductor. "Dos para taxqueña" y te dan el dinero, incluso a veces necesita el vuelto, (el cambio), y el vuelto regresa de mano en mano hasta los pasajero atorados en la parte de atrás.

No hay quien diga "Vengo de Mariona", pero sí hay quien pida por cualquier cosa e incluso de te vendan piedras mágicas y canten canciones horribles gente hippiosa e incluso extranjera (me tocó oir un poema de un gringa drogada una vez).

Y así son los buses en México. Extraño un poco el reggaeton y la euforia de la 44. Pero sin duda, andar en un bus -cuando no está muy lleno- siempre me divierte. En México y en El Salvador. Ver a la gente en sus rutinas, diferentes a las mías. En sus comentarios. En sus maneras de desayunar y pintarse (qué manera de pintarse de las mexicanas). "Y así".

Y aquí en todo caso, no son buses, son camiones. Y los camiones no sé qué serán. Porque más bien creo que el pesero es más chiquito que el camión.

La verdad aún no entiendo. Pero ahí voy pagando moneditas y subiéndome a medios de transporte para llegar a mi destino.

4 comentarios:

fito dijo...

Sólo añadir, que si por alguna razón se te ocurre llamar la atención porque el conductor de un pesero conduce sin ninguna precaución entre frenos abruptos y aceleradas cual si fuera una competencia. Tendrás que aguantarte porque la única respuesta que oirán es "si quiere bájese" y no hay un solo cristiano más que te apoye en tu atinada o desatinada advertencia de "Maneje con cuidado". Solo queda sostenerse y divertirse como si estuvieras en Six Flags

iba pasando dijo...

Al parecer subirse a un pesero mexicano o a una coaster salvadoreña es un asco en ambos lugares.

Prefiero caminar..

Genius dijo...

No sé que será peor si escuchar "banda" -allá- todo el camino o escuchar "cultos"-acá-...me angustia, por eso siempre llevo a la mano mi mp3 ufff...

LAURA CASTRO dijo...

Cabe mencionar que el chofer muchas veces lleva a un ayudante o chalán, pueden ser hasta dos chalanes, los domingos llevan también a su mujer y a uno o dos hijos, algunos solo van con su novia o su detalle que por lo general posa su traserito en ese asiento extraño que se ubica en el "tablero" del microbús y le ayuda a cobrar los pasajes, van platicando y muchas veces fumando, aparte de los olores que hay que soportar, encima el humo del tabaco, también compran el periódico y refrescos, fruta sobre Av. Revolución por ejemplo. Lo que detesto es que se pasen los altos y en donde se supone que vaya a subir mucho pasaje, se queden hasta 3 semáforos en rojo, deteniendo el tránsito. Aquí vivimos!.