Mis padres se conocieron en el trabajo. Anterior a ese suceso cada quien había llevado una vida muy distinta a la del otro. Mi madre creció modestamente, dentro de una familia normal, hasta donde cabe. 
Mi padre, por el contrario, nació en Ahuachapan y venía de una familia numerosa, siendo el tercero de diez hijos. Su madre, mi abuela, se casó en tres ocasiones: dos hijos en el primer matrimonio, otros dos del segundo y el resto en el último. Por diversas circunstancias, mi padre tuvo que dejar su casa y venir a San Salvador, donde tuvo que buscar trabajo y, luego de ir escalando posiciones a base de esfuerzo, conoció a mi madre.

Claro, no se hicieron novios al instante. Pasaron muchos años conociéndose y, con el paso de los mismos, ella logró que él se reconciliara con su familia, su madre y sus hermanos. Sin embargo, nunca logró sacarle algo sobre su padre. Fue la casualidad la que le permitió saber algo de él.

Un domingo por la mañana salieron a pasear en automóvil. Cuando pasaban frente a una cantina, mi madre vio un hombre tendido en una cuneta, harapiento, borracho, sucio. Una desgracia. Pero antes de poder decir algo, mi padre, con voz orgullosa, le dijo: "Ese es mi papá". Esa fue la primera vez que lo vio. La segunda, y ultima, fue justo un año antes del nacimiento de mi hermano mayor, durante su funeral.

1 comentarios:

Dafne dijo...

:( yo no conoci a nuestro abuelo!!