Es como si quisieras que nadie te escuchara. Te gusta venir en las madrugadas. Decir cinco cosas al oído e irte de puntillas. O más bien volando. Pero irte. Como una brisita. Sí, un viento pequeño escondido en una habitación oscura. Esos que ponen la piel de gallina, sin saber muy bien porqué.

Pero has fallado.

Alguien te escuchó.

Es como si quisieras que nadie te viera. Como si en la habitación oscura el mundo se acabara. Y sólo existe un mundo de oscuridad que se parece a ser invisible. Y sonreís por engañar al mundo, pretendiendo ser un hombre.

Pero también alguien te vio.

Has querido, querido, irte, volver y pensar que no te escucho. Jugar a aparecer y desaparecer, y pretender que todo sigue igual.

Pero en mi madrugada podés ser todo y ser menos nada que en cualquieras noches y tardes que se recuerdan, que se sueñan. Y no por eso dejan de ser. No por eso deja de amanecer. Y sonreís y yo pienso que la lluvia puede caer hacia arriba si llegaras a la luz del día.

Mi madrugada no es un tiempo. Mi madrugada es quizá lenguaje. Mi madrugada es sonrisa, una barata. Mi madrugada es una espera, para esperarte.

5 comentarios:

Genius dijo...

que original, son de ese tipo de textos que uno lee y lee, y se los imagina, y se los lleva dentro...

Luli dijo...

Estoy de acuerdo con Genius. Me encantó!

Victor dijo...

De lo que te he leído, esto pasa a estar entre lo que más me ha gustado. Gracias

Victor

Gero dijo...

Dicen que durante la madrugada todo es posible. Y lo mejor de todo es que no queda evidencia.

Clau dijo...

Gero: decis vos que no queda evidencia!!