Hay algo que muy pocas personas saben de mi, al menos de quienes me leen. No es un secreto malo ni sucio, simple y sencillamente es el resultado de decisiones que se toman de manera apresurada. Y como no me gusta andar con rodeos, acá se los lanzo como bomba: a mis veinticuatro años de vida ya estuve casado una vez. Todo comenzó hace unos tres años. Ella era una amiga de toda la vida con quien siempre tuve cierta afinidad. Yo estaba a punto de cumplir mis veintiún años y quería hacer ya mi vida independiente. Llevábamos ya varios meses de andar y nunca nos alcanzan ni las noches ni las madrugadas para platicar. Y en una de esas surgió la idea que de inmediato quisimos convertir en realidad.
Sus padres, bastante liberales, estuvieron de acuerdo desde el principio. Los míos, un tanto más conservadores, se opusieron al inicio; sin embargo, al verme tan decidido, sacaron a relucir su ferviente devoción al dicho popular de "quien que por su gusto muere, que lo entierren parado".

Y así, justo una semana después de mi cumpleaños a inicios de diciembre, en una ceremonia a la que asistieron solo familiares y amigos, nos casamos.
Los padres de ambos se comprometieron a seguirnos apoyándonos para que termináramos nuestros estudios. También nos facilitaron un pequeño apartamento ubicado cerca de la universidad. Ambos conseguimos un trabajo de medio tiempo y arreglamos nuestros horarios de estudios. Todo pintaba bien.

Pasó un mes y no perdimos la costumbre de conversar por horas, a pesar del cansancio o el poco tiempo libre. Ambos nos esforzamos por hacer que el asunto funcionara.Y así era.

Sin embargo, a los tres meses noté algo sumamente raro: no podía escribir. Desde que comencé a los dieciocho años, nunca me detenía, ni siquiera cuando tenía poco tiempo disponible, ni cuando no tenía nada que escribir. Esa fue la señal.
Así que esa misma noche me planté frente a ella. No hubo necesidad de explicaciones, al verme lo supo: ¿Has dejado de escribir verdad?
Al tiempo recuperamos nuestras vidas, digamos, tal y como eran antes. Con el tiempo ella terminó sus estudios y ahora esta en España sacando un post grado. Y yo... bueno, estoy por terminar mis estudios. Y claro, volví a escribir.

1 comentarios:

[Alecita ♥] dijo...

:O me sentí como leyendo una novela de García Márquez! deseaba ver el desenlace :P