La Madrugada tiene cierto poder sobre las personas: las hace sentirse seguras, confiadas, impunes. Las cubre en su ilusión de estrellas y luna.Y es que, cuando deja caer su telón oscuro, todo puede suceder.
Existen, sin embargo, personas que se niegan a caer ante su embrujo. Pero la Infinita Oscuridad es lista: se mete por sus oídos como un ácido, deslizándose hasta sus cerebros, provocándoles pesadillas, matándolos de a poco.
Nadie puede resistirse a sus poderes. Ella nos llama, como una madre llama a sus hijos. 
Y es que, después de todo, todos somos hijos de la Madrugada, ¿o no?

2 comentarios:

Soy Salvadoreño dijo...

"¿Y es que, después de todo, todos somos hijos de la Madrugada, ¿o no?"

Me mato de la risa... Habría que preguntarles a los papas sobre esto
...
Saludos

Gero dijo...

Eso me recuerda a uno amigo que nació el 14 de noviembre, sacó la cuenta y preguntó a su madre si el había sido consecuencia de una calentura. Ella no respondió. Saludos