Me he pasado meses evitando escribir lo que quiero escribir, me he negado el derecho a escribir la historia, a rehacer la historia, y no, ya no quería escribir, no quería hacerlo y lo dejé.

Tengo ocho meses en blanco, hasta que olvidé la razón por la que había dejado de escribir y me di cuenta de que a veces uno escribe y no sabe desde que deseo, desde que dolor, desde que paredes o escombros, uno sólo escribe y escribe automáticamente.

Uno escribe porque las palabras empujan, porque los dedos tiemblan si no se hace, uno escribe aunque ya no quiera. Uno escribe aunque los demás lean y no entiendan, uno termina escribiendo que ya no quiere escribir y así.

1 comentarios:

Gero dijo...

Es como una especie de circulo vicioso, un laberinto sin salida.