Hola. Me llamo… / Hola, soy… / Hola, ¿qué tal…

¿Cuántas historias podrían comenzar así? Sospecho que la de seis mil millones de humanos más o menos que viven en estos momentos. Quizás un tanto menos por aquellas historias raras, violentas o inverosímiles, pero, si lo pensamos bien, casi que con esas palabras ha empezado casi que cada relación que termina en la concepción de un ser humano.

O también casi que así ha empezado de esas amistades eternas leales y sinceras que terminan en la tumba. O casi que así también han empezado esas relaciones en las que, después de una entrevista o examen, se deja establecido que por una labor x en un lugar y, se va a ganar z. Lo que es un trabajo pues.

No puedo imaginar cuantas veces al día se inicia así una conversación alrededor del mundo, en cualquier rincón del planeta. Ni cuantas veces se da en cualquiera de los 86,400 segundos del día. Sin duda, más de las veces que se reza en el día. O se baña. O se hace el amor.

Y todas estas desventuradas reflexiones surgen de un hola de apertura que quiero hacer a alguien que ha destacado en la blogosfera salvadoreña por su ocurrencia. Tan ocurrente es que escribe un post para explicar porque no es ocurrente para escribir. En fin, una introducción que marque el nacimiento, principio, comienzo, inicio, arranque de la colaboración de Raquel a escribir en este blog.

Y aprovecho esto post para decirle al Sr. Snipe (creo que es más apropiado decir Don Snipe) que este blog extrañara sus letras, diseño, colaboración y sensatez practica. Y aunque no le conozca personalmente, me encanta su forma de escribir como la de cada uno de los que escriben en este blog.

Incluimos este hasta pronto, porque todo hola tiene su adiós, su salú. Asi como los partidos, tiene su silbato de inicio y de final y los noviazgos tienen su corte, las comidas tiene su “buen provecho”, los baños tienen su toalla y los juegos mecanicos tiene su “se-acabo-la-peseta”.

Adios / Salu / Nos vidrios…

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