Desde que ya no sos la persona que conocí prefiero decirte un 'hola' a manera de despedida, prefiero mirarte brevemente y sonreír porque alguna vez todo fue brillante y hermoso, porque alguna vez tuve tantas ganas de conocerte, porque con vos tomé la iniciativa en casi todo, aunque siempre ibas un kilómetro adelante y yo te dejaba.

Casi nunca digo un 'hola' primero, no tomo la iniciativa, es timidez, es lo que sea, pero a vos yo tenía que hablarte. Tal vez quise hablarte por la mañana en que entraste al aula 34, con tu libro de una temporada en el infierno, tal vez fue por tu cabello fresco, por tu sonrisa segura, tal vez fue por los tres botones de tu camisa, o porque te iluminás no sé cómo.
Con vos todo ha sido distinto, a vos te seleccioné, si querés llamarlo así. Yo tuve ganas de conocerte, ya te lo dije, cuando digo 'hola' primero es porque realmente me importa alguien.

Pero desde que dejaste de ser vos, para mí sos un 'hola' que suena a despedida siempre, porque de todas formas no podés, ni sabés cómo despedirte. No conocemos los adioses perfectos, así que ¡hola!

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