No me pidás ahorita que elabore más sobre esto. No puedo responderte ni "sí" ni "no". Pienso "tal vez", "quizás", "quién sabe", "fíjesequeno sabría decirle", y hasta cruzo la frontera de la lengua materna para escucharme decir "maybe", "perhaps", "who knows", "ummm...". No puedo ser tajante. Tengo tendencia a distraerme y no es que no sepa si esto es un sí o un no...sé qué es, pero decírtelo como se debe me duele más.

No te puedo decir ni blanco ni negro porque los colores que hay entre esos dos polos son interminables. Y si tan sólo me dieras el tiempo de considerarlo...me ponés en esta situación tan inesperada y devastadora y me exigís una respuesta para ya. Y yo pienso y pienso en silencio, y no porque sea así de indecisa. Le tengo que dar vueltas al asunto para distraerme, para que me baje la inflamación emocional. Para no gritarte, para no arañarte. Yo sé muy bien lo hiriente que puede volverse un animal herido.

Al fin reúno el coraje para llegar a lo que quiero decirte, a lo que tengo que decirte...volteo con la palabra precisa a punto de ser dicha y te has ido. Seguís con tu vida lejos de mí y yo me quedo con la respuesta temblando en mis labios.

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