Hay tardes que no tiene nombre, no caben en una palabra, ni siquiera en varios oraciones, hay tardes que contienen una belleza que no se puede explicar si no estás exactamente ese día, si no es exactamente esa hora, si no sos vos y y si no soy yo.

Hay cosas que van mucho más allá de una simple brisa. No importa la gente alrededor, no importa la pareja de la mesa que está a la par y que sabés que ella está enamorada de él, pero se nota que él no, y que se nota eso cada tarde que se citan ahí mismo. No importa los que están en la mesa que sigue, esos que son amigos a veces y a veces no. Y no importa la mujer que toma a solas su café, y que la soledad de ella no te alcanza y quizás nunca la has sentido. No importa, hay tardes que no caben en un café, hay cafés que nunca debieron ser, pero hay cafés que siempre han sido y serán y eso es lo que me importa.

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