Vea una foto suya de hace unos 10 años y compárela con su rostro que ve en el espejo hoy. ¿Se parecen? Sin duda, porque en ambas puede reconocerse ud. y quienes le rodean que se trata de la misma persona.

De hecho, a menos que en ese tiempo no haya habido un accidente grave o una enfermedad degenerativa, una agresión directa o un desmedido aumento de peso, podríamos decir que es básicamente el mismo rostro con algunas señas que ha dejado el tiempo.

Ahora, lea el siguiente texto que es parte de unos sonetos escritos por un español:

Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor.
II
Pues si vemos lo presente
cómo en un punto s'es ido
e acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo non venido
por passado.
Non se engañe nadi, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
más que duró lo que vio,
pues que todo ha de passar
por tal manera.


¿Español mal escrito? ¿Faltas de ortografía? Nada de eso. Es español bien escrito… en el siglo XV. Es decir, 500 años atrás. ¿Escribiría el mismo poeta sus sonetos de esa manera hoy? Parece obvio que no.

Este breve y muy superficial ejemplo demuestra un hecho que aunque parece obvio no lo es, sobre como el idioma que uno habla es cambiante. Es vivo. Lo que hoy decimos y como lo decimos y las “reglas” sobre estas cosas, pueden cambiar, sea con la sanción de reales academias del lenguaje o no.

A mí me dan risa, a aquellos que hoy, se vuelven puristas del lenguaje y les ofende que usemos caracteres como “@” al escribir. O los que se horrorizan por el lenguaje inclusivo que proponen algunas ONG’s.

No quiero decir que se vale escribir como a uno le dé la gana y excusarse en que el idioma es vivo. Lo que quiero decir es que uno no puede encasillar el idioma como en un corsé y oponerse a nuevas tendencias. Si estas son pasajeras, el tiempo y el uso de la gente terminar dictando su inclusión o no en el lenguaje.

Es por eso que los diccionarios son para mí, meros retratos. Retratan el idioma como se pronuncia o escribe en un momento determinado del tiempo. Seguro que mi diccionario OCEANO que tanto me costó pagar en abonos y que incluye un CD (CD es una palabra que no estaba en el retrato del español hace unos 25 años o quizás menos) se volverá en un par de décadas en el retrato de un idioma viejo, el español de principios del siglo XXI. Y surgirán nuevos diccionarios que retraten mejor el español de esos futuros que vendrán.

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