Estar acostada un par de horas en una misma posición, escuchar música, tener la costumbre de recordar personas de otro tiempo, recordar otros lugares, esperar lo que seguramente no va a venir, seguir esperando mientras el día avanza despacio entre las manos. Luego sentarse en un lugar cercano a los árboles y al cielo, escuchar la risa de los niños, a los que nada les preocupa y cualquier cosa les divierte.

Mirar las nubes que giran y sentir fresca la mañana. Escuchar los árboles moverse, ver las hojas caer, sentir la brisa. Comenzar siempre es difícil, las primeras horas, los primeros días y seguramente los primeros meses.

1 comentarios:

Gero dijo...

Tengo la costumbre (o mejor dicho, la necesidad) de apartarme de todo antes de comenzar una nueva etapa. Y suelo hacer muchas de las cosas que vos describís ahora. Es la mejor forma de regresar a donde, probablemente, nunca he estado.
Saludos!