Vas por la calle, y pasa una mujer bonita a la par tuya. Digamos que tu wingman hipotético te paga $20 por sacarle una buena conversación. Claro, porque quizá él ya analizó las posibles alternativas. Qué más da, si podrías ganarte $20, ¿verdad? Claro, no es como que vas a salir con un Lorenzo Von Matterhorn de la nada, ¡pero algo es algo!



He ahí cómo la primera frase podría salvarte o matarte, porque siempre existe la posibilidad...

...de sonar callejero: –¿Te regalo de mi fresquito de chan?;

o pretencioso: –El fresco de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina es mi favorito;

fresco, si le intentás meter mano de entrada;
idiota:  –Hola, está fresquito el clima. ¿Cómo te llamás?;

Ah, porque la frescura es lo más importante en el mundo. En mi caso, me ganaría esos $20 discutiendo sobre cómo la Fresca es mejor que la Sprite: siempre funciona. Piénsenlo: la Sprite es Alka-Seltzer con azúcar. Claro, podrían alegar que el "rápido alivio al instante" nos deja frescos y listos para más, pero no hay nada como un fresco de toronja fresca. Por supuesto, como mi profesor de Dibujo Técnico solía decir, "hay que tener fresco el keike", ¿sabés? No sea como yo, que juego a la tormenta de ideas mientras escribo. Peor aun, que le doy clic al botón de publicar sin ningún remordimiento por el destrozo que hago a este blog cada semana. En fin... soy un fresco.

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