Escribo estas lineas desde la clandestinidad. Dejé de ser un hombre libre y me  costó acostumbrarme a ello. Extrañaba pisar la tierra de mi país y su olor a mierda. No pude estar más tiempo respirando ese aire ajeno. Caminé demasiado tiempo entre calles libres pero que fueron el sueño de otros. El sueño alcanzado de otros. Los pies toman su propio camino cuando saben que el polvo que los cubre no es el polvo amado. Y fue así que, inventando otra vida, regresé a los brazos de mi  patria. Inventé otra vida, otro nombre, otra profesión, otra cara. Presté un amor y un acento. Y regresé a Chile. Regresé a La Moneda. Las cuatro estaciones.
Miguel Littin, cineasta chileno, fue exiliado en 1973 durante la dictadura de Pinochet en Chile. Doce años después regresó, de forma clandestina, a su país para dar vida a una película sobre la vida actual de su país sumido en la dictadura. El filme fue titulado Acta general de Chile.
Al terminar el proyecto, Gabriel García Márquez se acercó a él para proponerle escribir la historia de su película. El libro se llamó Las aventuras de Miguel Littín clandestino en Chile.
Me gustaría saber lo que Miguel Littín pudo haber sentido al regresar a su país de forma clandestina. Cuál habrá sido el deseo de un hombre separado tanto tiempo de su tierra. Me gusta imaginar que el párrafo de arriba refleja parte de ese deseo. Sólo así me puedo explicar que Littín haya decidido tentar al diablo.

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