A los diecisiete años me quedé sin diccionarios en casa, los regalé todos, así como cuando se regalan a alguien los libros que te gustan. Te los regalé porque a vos te los quitaban tus hermanos y siempre me andabas preguntando qué significa esto y qué significa lo otro.

Luego a mí me compraron más diccionarios, pero nosotros ya habíamos creado otros, dándole nuevos significados a las palabras, creando sinónimos y antónimos. Eran nuestros códigos explicando el mundo.


Ahora voy a tu casa y ahí siguen estando esos diccionarios, seguimos estando nosotros con algunas correcciones y con términos que seguramente no encontraremos en ningún otro libro, y a pesar del tiempo aún seguís preguntándome ciertas definiciones y yo sigo construyendo significados.


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