Diciembre es para mi el mejor mes del año. Me pone nostálgico. Me acuerdo de esas mañanas sin oficio en las que me ponía a ver televisión con mis hermanos. Veíamos "Supervacaciones". Por la tarde jugábamos fútbol o cualquier otra tontera para acabarnos el tiempo. A veces comprábamos cuetes de 5¢ y los metíamos a botellas o cualquier otro recipiente. También experimentamos con los silbadores. Además invertíamos nuestro tiempo en el Nintendo con Mario, Street Fighter 2010 o cualquier juego que nos prestaran. Y claro, el día más esperado era "el 24". Nos íbamos a la casa de mis abuelos y pasábamos ahí toda la noche. Regresábamos con el baúl del carro lleno de regalos. Por la mañana la cosa cambiaba: teníamos que barrer la calle llena de basura de la pólvora. Para "el 31" la historia era similar sólo que no habían regalos y se podía escuchar la famosa ♪faltan cinco pa' las doce♪
Es curioso como pasa el tiempo. Tengo la certeza que esas navidades regresarán cuando, eventualmente, me toque cuidar a mis hijos. Claro, serán un tanto diferentes precisamente porque tendré que cuidarlos: que no peleen, que coman, que tengan cuidado en al calle y, por supuesto, que no anden metiendo cuetes en recipientes de vidrio ...

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