Cuando escucho la expresión sin sentido “¿mata tunco tu tata?” siempre recuerdo a mi papa jugando con nosotros mientras esperábamos que la comida fuera servida el cualquiera delos lugares que nos gustaba ir. Comida china,”El Delfin”, pupusas o la pizza Toto’s. Quizás una o dos veces al año, el “Doña Mercedes”.

Recuerdo que siempre le pedíamos jugar a algo mientras la espera de la comida la sentíamos larga, especialmente porque en aquellos tiempos no había sección de juegos de niños.

Ahora, que lo pienso mejor, percibo que el objetivo de ese juego es demostrar que se es valiente. Que pese al soplo o la amenaza de golpe que venga a la cara, no nos vamos a asustar y cerrar los ojos. Que no nos dio miedo.

Y cuando sigo pensando en eso, es cuando descubro, de que quiero hablar exactamente en este post. Note que empiezo a saberlo después de haber robado minutos largos de su atención. Disculpas por ello.

Decía, pues, que de lo que quiero hablar es de ser valientes o de al menos demostrar serlo. Y pienso entonces que la valentía, según lo me enseñaron, no es, la ausencia de miedo, sino actuar aunque se tenga temor. En otras palabras no tener miedo de tener miedo.

Con frecuencia, las opiniones o posturas en la vida de algunos están condicionadas al ambiente y las personas que los rodean. Actúan, no porque tengan la certeza de que su actuar y pensar es el correcto, sino porque ese actuar o pensar es el aceptado. El que otros dicen que es el “correcto” el "normal".

No soy un rebelde sin causa, ni un anarquista lleno de contradicciones solo porque si, pero siento que algunas opiniones y puntos de vista que tengo no son aceptados por algunos. Ni mi forma de actuar ante determinados eventos. A veces, los expreso, a veces no. A veces algunos expresan su desacuerdo conmigo, a veces no, pero siento que no tengo miedo de eso. Se que a veces,eso me pone en la situación de ir contracorriente, y no siempre se tienen buenos resultados, pero no me arrepiento. He perdido oportunidades y estimas, pero he sido fiel a mis valores y convicciones.

Y sin embargo, en ocasiones como esta, cuando se trata un tema como el de esta semana, es cuando me pregunto: ¿Qué tan lejos iría para ser leal conmigo mismo o con mis valores? ¿La muerte?, preguntas que sustituyen a estas ¿Mata tunco tu tata? ¿Le tuvistes miedo?

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