Lo que ves es lo que hay, estas carnes extra y este esqueleto poco dado a los bailongos. Esta verborea que dice cosas con las que no sabés qué hacer. Esta dificultad de saber que puedo dejarme manejar pero solo si me llevas a tu destino. Esta cursileria prosáica, disfrazada con neologismos y símiles. No hay más que decir que no lo podas leer en mis ojos, si te acercás a verlos con una curiosidad ajena a cualquier antropólogo.Tomalo o dejalo. Cerrá la ventana o dame cuerda para que me siga desnudando con letras, diciendo más de lo que debería. Evita verme, bloqueame, cerrame los ojos para siempre. O abrí los tuyos.

Ahi ve vos qué hacés. Incluso podrías no hacer nada y seguir ajena a estas letras.