Para llegar a El Ocotal hay que caminar casi dos horas montaña arriba. El fiscal Pérez se queja, nadie le dijo que había que adentrarse tanto en el monte sólo para ir a levantar un cuerpo. A regañadientes comenta que si de caminar se trataba hubiese preferido estudiar una vaina menos pomposa, como ser maestro, pero no, el licenciado debe ir chaineado. Le apretan los Caterpillar que compró la semana pasada. El sargento de la Policía Rural le escucha y se ríe, talvéz no del fiscal, sino de toda la gente que llega de Jan Jalvador. "Supiera que más camina mi nana arriando agua todos los días", piensa para sí, mientras los senderitos polvosos parecen no tener fin. Es mediodía. No hay esperanzas de regresar a tiempo para ver el partido.


A medio camino se respira un olor penetrante a hojas de eucalipto quemadas. El fiscal apura el paso, temiendo la destrucción de la evidencia. Le siguen apretando los zapatos. Intenta caminar, casi trotar, pero todo lo que alcanza a ver a través del vidrio de los lentes es una explanada verde donde no se distingue nada. El sargento, sin embargo, sabe hacia adónde va, es más, se imagina lo que va a encontrar. Le cuenta al fiscal que alacito de la vaguada vive la Marla, una bichistilla escuálida, sola con el tata. Se hablan cosas, veá, pero él no garantiza nada: dicen que el tata la cargó y jue a matar al cipotío a la quebrada cuando nació. Pueden ser chambres, doitor, pero es lo que dice la gente del caserío. Puesí, como viven tan apartados ¿Quién más va a subir tan arriba sólo para hacerle el daño a la cipota? La cara del sargento enrojece y el fiscal nota el escapulario en su pecho. El policía tiene cara de buena gente, el fiscal agradece el marco descriptivo, pero la montaña parece infinita y los pulmones no le van a dar para mucho. Es la una de la tarde y Messi seguramente ya metió un gol, si es que Guardiola lo puso de titular.

El abogadito lleva hora y media caminando bajo el sol y descubre que odia ejercer. Odia Civil. Odia Penal. Odia Mercantil. Odia ejercer. Cuando regrese a la capital se va a poner a buscar otra cosa qué hacer. A lo mejor decide... ♫ Vamos a la huerta de toro-toronjil♫ ¿Qué? Empieza a correr hacia la voz. El sargento llega antes de él y siente náusea. Hay un fuerte olor a muerto. Hay un muerto. Hombre, entre 45 y 50 años, con múltiples heridas de arma blanca. Sujeto capturado in fraganti, menor entre 11 y 13 años, que responde al nombre de Marla T., tez morena y ojos negros, no señas particulares. Encontrósele con el arma del delito, un colín lleno de sangre, presuntamente de la víctima. Procedo al interrogatorio in situ:

- ¿Hija, vos sabés qué pasó?
- ♫ Doña Ana no está aquí, estará en su vergel
- ¿Vos hiciste esto?
- El tata malo, el tata malo.
- ¿Él era tu tata malo?
- ♫ ...abriendo la rosa y cerrando el clavel ♫
- Marla ¿Vos le hiciste eso a tu tata malo?
- ¿Mató tunco tu tata?
- Sargento, mire esta mona pende... vaya, pues, Marla ¿Mató tunco tu tata?
- Jejejeje, sí
- ¿Y le tuviste miedo?
- No, ya no.

Pérez renunció después de remitirla. El sargento levantó un rosario por ella.
El Barça ganó.

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