¿Te gustaría comenzar desde el principio de la historia?


"Neto" se despierta de repente... para iniciar esta indeseada vacación, lejos de la rutina --lejos de la María. Es normal que un día después de salir de clase, lo único en que él pudiera ocupar su mente es en retroceder el tiempo un poco más. Ayer, por ejemplo, "entré al salón y me estaba viendo. Estoy seguro de que me estaba viendo... debí haberle dicho aquello que pensé". O bueno, quizá el día anterior, "esa carta, nada hubiera perdido de haberla terminado. Sí que soy dundo". Se levanta de la cama, se lava la cara, entra y sale rápido de la cocina con un guineo mientras su mamá y su hermana hacen la limpieza de la casa.

-- ¿Va a comer, niño?
-- Mamá, ya vengo, voy a salir un rato.
-- Solo sos calle vos, ¿y para adónde creés que vas mono?
-- Nombre vos, ya vengo.
Otra cosa fea de recién salir temprano de clases es que la mitad de sus amigos todavía no están de vacaciones, por lo que dar vueltas en la colonia se volvería una pérdida de tiempo, excepto uno que otro de sus compañeros que viven cerca, como por ejemplo el Wenceslao. Claro, el tipo tiene sus "conectes" de interés para el Chele, quien después de darse una vuelta por la colonia en la bici, se va directo al lugar donde siempre están los haraganes... jugando fútbol. Es sencillo hacerse amigo de alguien ya cuando se está jugando, aunque lo difícil es sacar información interesante, como información sobre la niña que le gusta a uno. Y claro, uno no discute esas cosas a medio juego.
-- Voy ahí, 'Ceslao.
-- Buscate otro que ya estamos cabales, vos.
-- No fregués maje, si yo siempre vengo a jugar, saquen al bolo un rato maje.
-- Qué jodes pues, metete así. Andate con aquellos.
Jugar por compromiso es un estrés, y jugar con la mente en otro lado es una pérdida de tiempo. Peor aun es sacar una conversación de niñas mientras se descansa en el partido. Pero más terrible es hacerlo usando la típica trampa de proyección, porque nunca parece funcionar.
-- ¿Y qué ondas con la aquella?
-- ¿Cuál aquella vos?
-- Ayer te vi hablando con la Mariyita en el bus, maje. ¿Te gusta, verdad? ¡Se te nota!
-- Jaja no fregués vos, se nota que estás celoso.
-- ¿Yo? Nombre maje, para nada.
-- Jajaja hoy te hacés el loco... mirá maje, si te gusta no seás maricón, aceptalo.
-- Dejá de joder, vos.
-- Mejor aceptalo, así me hago el maje con lo que me contaron que hiciste con la Sandra ayer...
-- ¿Qu--no jodás maje, yo nada, no fregués.
-- ¡HEY MARLON, NO VISTE LO QUE HIZO TU NOVIA AYER?
Nadie necesita esperar al Marlon para que Wenceslao le cuente la historia. Bastaron diez segundos para que el Chele se parara y se zafara antes que el bicho matoncito cruzara la cancha y le preguntara qué tanto gritaba de la novia. Wenceslao solo se reía desmesuradamente: "Nombre vos, estoy fregando. No me hagás caso". Marlon se regresa con cara de desconfianza. José, por su parte, se regresa a su casa, en cierto modo humillado y encima cansado. La mamá le da de comer, pero él solo quiere irse al cuarto y acostarse para dejar el tiempo pasar. Qué mal día este.

A pesar de todo, Wenceslao ya se esperaba que algo así iba a pasar. Desde hacía tiempo que era amigo bastante cercano de la María, y siempre notó cómo el José se rebuscaba por ella. Pero tampoco va a ayudarle al José sólo porque sí. Sin embargo, algo le causaba interés, y era que ayer mismo alguien le contó lo que había pasado entre la Sandra y el José. Algo le ve la novia del Marlon al José, o quizá es por ganas de fregarlo. Wenceslao tenía curiosidad, por alguna razón, y solo había un modo de salir de la duda. Por eso se desvió un poco del camino a su casa, y tocó la puerta de la casa de una niña con la que el día anterior había estado platicando, y que le contó sobre lo que había visto con sus compañeras el día anterior:
-- ¿Te acordás de lo que me contaste ayer, Márgara? Ni te imaginás por quién llegó a preguntarme el Chele hace un rato...

1 comentarios:

Soy Salvadoreño dijo...

Con razon el Wenceslao era el haragan de la clase. Que chambroso y alcanzativo y perspicaz.. :-)