“Viene la hora del tecolote” me decía mi papá mientras apagaba las luces de la casa que no estaba ocupando yo. Mientras, yo sentía que mi tiempo más productivo comenzaba. Mientras todos en casa dormían, este escribiente se preparaba para hacer muchas cosas en esos años de juventud con los que ya contaba con la tolerancia paterna, después que esta se diera por vencida de mandarme a acostar y yo no ser muy obediente al respecto, y eso sí, sacar buenas notas.

Al día de hoy, viviendo en una casa diferente a la de mis padres, pero teniendo una esposa que duerme a pierna suelta cuando la oscuridad cae, me sigue gustando la noche para leer, para estudiar, para internetear, para escribir, ver televisión y comer.

Soy una especie de animal nocturno, que vive mejor de noche y le gusta el día para dormir. Como los tecolotes, los murciélagos, los gatos y los hámster (¿a que no sabían que los hámster son nocturnos?)

Dicen por allí que lo que vino a revolucionar la costumbre antiquísima de que el hombre se duerme cuando la oscuridad llega y se levanta cuando el sol empieza a aparecer en el horizonte fue la electricidad. Cuando esta se convirtió en un servicio común a la gente, la luz producida, hizo que los días se alargaran y las actividades de ocio y productivas también.

No sé si sea cierto, pero a mí me gusta por lo fresco, lo silencioso, y el placer que deriva de ser diferente a los demás en un detalle tan simple como ese. Y claro, ayuda mucho que haya tanto que hacer.

Lástima que mi nocturnidad no me haga candidato para trabajo nocturno remunerado como el de vigilante o operador de sistemas. Cerca de las 3, mi racionamiento y viveza se apagan y no puedo más que irme a dormir.

Y así como he notado que al avanzar la noche, mi rendimiento y resistencia al sueño decaen en una curva pronunciada, así noto que al avanzar los años, mi resistencia a los desvelos disminuye. Me duele la cabeza y mi cuerpo se mueve a tropezones el dia siguiente a un desvelo. Y ese día, me duermo tempranísimo.

Ahora bien, yo me pregunto: ¿si a medida que envejezco no puedo desvelarme mucho… porque será que la gente de edad solo duerme unas cuantas horas y se levantan al amanecer? ¿Es la vejez la muerte del animal nocturno?

(Siento mucho a los que caigan en este post, buscando algo de Arjona. Para ellos, este enlace, quizás les ayude.)

4 comentarios:

drakedalfa dijo...

La capacidad de desvelo es inversamente proporcional a la edad del sujeto que trasnocha.

Raquel dijo...

Mi abuela es así... tiene los ojos programados para abrirse a las 5 a.m., sin importar si llueve, truena o relampaguea. En mi imaginación, después de cierta edad te levantás lo más temprano posible para aprovechar los años que te quedan. ¿No te parece que tiene lógica?

Soy Salvadoreño dijo...

@Drakedalfa: De acuerdo con ud. Joven..
@Raquel: puede ser, la verdad es que no solo se levantan temprano sino que se acuestan tarde.
La gente mayor duerme poco! Puede que la vejez, mas bien, nos convierta en animales nocturnos a todos!

Gero dijo...

La nocturnidad depende de la presa...