Hay una caja donde guardás la nada de una tarde de septiembre, y al fondo, exactamente ahí donde acomodaste verticalmente la nostalgia, suena la voz melancólica de Ray Charles.

Las 15:58 son tan triste a veces, el día es demasiado gris, demasiado sombrío y la lluvia aún no se atreve a caernos encima, al parecer en este día nada se atreve a pasar, todo es tan parsimonioso y acongojado, todo es tan sofocante aquí adentro, como el silencio a veces y tan ansioso como cuando se espera el café de las cuatro de la tarde, o una copa de vino después de la cena. Escribiste.

Ahora no pasa nada en esa caja, ahora está cerrada porque así son los días que se detienen a las 15:58 de una tarde de septiembre. Porque las cajas sólo te sirven para eso, para detener el tiempo, para guardar palabras con tinta sospechosamente esparcida sobre el papel, para guardar las advertencias, los reclamos, para guardarme ahí, para sentirme guardada. Para eso las cajas.

1 comentarios:

Genius dijo...

Yo escribí hace un tiempo en mi blog...

"Eso si cada uno decide que es lo que desea guardar en la caja vacía, al final de nuestra vida habremos llenado la caja con aquellas cosas que nos fueron útiles(o inutiles), nos sentiremos conformes con lo que hemos hecho, y sino es así, que será de cada uno...???"

PD: Congrats por la publicación de los poemas;)