Cada segundo que avanza en mi vida me recuerda de todo lo que debería estar haciendo en lugar de postear ejercicios literarios. La vida parece tan corta, algunas veces, comparada con todas las cosas que nos gustaría hacer, y aunque alguna vez me hice una lista de cosas por hacer (a la cual le añadí posteriormente besar a niñas con y sin aparatos ortopédicos), casi todos los ítems están lejos de lograr algo importante. Y en serio me inquieta. La motivación más "suprema" de las personas parece estar en trascender a la inmortalidad, y el modo más viable de lograrlo consiste en dejar un legado para las futuras generaciones.


En tiempos antiguos, reproducirse y poblar la tierra pareció ser una misión noble para nuestros ancestros, cuyo sueño más importante parece haber consistido en ser los padres de naciones y culturas prósperas, con lo cual pudieran ser recordados por sus descendientes. No fue una misión fácil, pero tarde o temprano se logró. Más adelante, la misión noble de las personas visionarias consistió en crear obras para ser usadas como legado de la sabiduría de una vida, la cual sus hijos pudieran utilizar para guiar su vida. Así, se crearon los legados culturales. Por último, el sustento para las futuras generaciones parece ser un elemento perdurable dentro del legado, donde se garantice su vida y la existencia de recursos para crecer y prosperar. El árbol, las tierras, la empresa y todos esos "activos" forman parte de ese legado.


Claro, hoy en día esas cosas son una pérdida de tiempo. Parece perder la lógica tener hijos en un mundo donde parecen no caber; o escribir cuando existe tanta literatura que habla sobre los mil y un secretos del mundo. Gracias a la terrible economía en la que vivimos, no siempre es tan sencillo garantizar una vida digna de nuestros hijos, y mientras no encontremos la cura del cáncer o la panacea a los problemas del mundo, vamos a tener bastante problema para pensar en un buen legado. Mientras más crece el mundo en grandeza, parecería que nuestras aspiraciones se reducen a un hijo, un libro y un árbol. O bueno, eso es lo que solía ser en aquellos días, porque honestamente, en términos de la web 2.0, mi legado a las futuras generaciones se han reducido a lo siguiente: mis seguidores de Twitter, mi blog y mi cuenta de Adsense.


Porque eso es lo que la humanidad se merece.

1 comentarios:

Soy Salvadoreño dijo...

Se siente un poco diferente besar con frenos que sin ellos.. :-)
Hablando en serio ya, muy bueno tu post. Muy bueno..

Saludos