No recuerdo cuando me pregunte por primera vez, para que estaba vivo, cual era la razón de mi existencia.

En cambio, si recuerdo la primera vez que vi el cuadro titulado “D'où venons-nous? / Qui sommes-nous? / Où allons-nous?” de Paul Gauguin. Lo recuerdo, porque me sorprendió que un artista que murió a principios del siglo pasado, expresara una pregunta de tal magnitud a través de su arte, de un cuadro. En realidad, creo que pocas veces, he discutido con alguien esa pregunta, de allí que el que un pintor la lanzara tan abiertamente me sorprendiera tanto.

Lo que parece nunca faltar, sin embargo, es la abundancia de “consejos” a los que van creciendo sobre lo que “deben” hacer con su vida. No digo que esos consejos sean malintencionados o innecesarios, sino que a veces he sentido que son obligados a ser tomados como mandamientos escritos en piedra. Dicen que Jose Martí (otros dicen que Ernest Hemingway) creó la frase: “Un hombre, para ser completo, ha de plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”. Independiente, de quien la haya creado, la frase en sí misma es un consejo sobre qué hacer con la vida, como alcanzar “la vida completa”. Como mucho de esos consejos que reciben los niños y adolecentes.

Lo curioso es que no me convence. Gauguin fue un pintor francés. Tuvo hijos, no escribió libros pero si pinto hermosas pinturas, y vivió una vida plena, como artista y como humano. Viajo, tuvo educación especializada, fue exitoso en los negocios, tuvo una familia grande, abandono esa familia, ese “estatus quo”, para seguir su carrera y sus sueños, vivió en lugares paradisiacos y sin embargo murió a los 54 años enfermo, solo, lleno de vicios que degradaron su vida y triste.

Sé que a la preguntas de Gauguin pueden darse respuestas sencillas (y hasta chistosas, como la Calvin de Bill Watterson) o hasta olvidarse de ellas, pero eso no las hace menos importantes y cruciales.

Sé también que no siempre los “consejos bienintencionados” son buenos o que resultaran ser ciertos o efectivos. ¿De veras es importante estudiar en la universidad y tener credenciales académicas, para tener éxito en la vida? ¿De verdad, tener inmensas cantidades de dinero colabora grandemente para que uno sea feliz? ¿Es casarse y ser papá decisivo para trascender en la vida? ¿Resulta la fama y el reconocimiento en que la vida de alguien sea mejor?

Perdonaran, consejeros, pero yo no lo creo así. Cuando tuve una respuesta satisfaciente a las preguntas de Gauguin, planee que cosas quería hacer en mi vida y que cosas no. Es probable que nunca llegue a ser famoso derivado de mi concepto de éxito en la vida, pero sé que el camino trazado me hará un hombre completo y feliz

Y si, si he sembrado un árbol que sigo cuidando, no soy padre, pero creo que más temprano que tarde lo seré, y no he escrito un libro, pero escribo en dos blogs. Y esas cosas, son parte del camino que sigo andando.

2 comentarios:

Folósofo dijo...

El que hacer en la vida, y sentir satisfacción en ello es algo que los seres humanos siempre nos hemos preguntado. Tu post me ha recordado que en la vida ya sea que te lo preguntes o no, lo sepas o no, siempre tienes un objetivo.
Muy buena reflexión

Soy Salvadoreño dijo...

Gracias por tu comentario.
Y yo creo que es importante hacer la reflexion concientemente. Siempre.

Saludos.