El lunes se abriría la caja de Pandora: los mareros iban a tomarse San Salvador. Por supuesto, tan importante noticia no podía pasar desapercibida y en cierto correo se podía leer, con lujo de detalles, cómo iba a desarrollarse la ofensiva pandillera.Todo arrancaría a las doce del medio día, irían por las calles y matarían a 5 capitalinos cada uno como parte de un "ritual de iniciación". Claro, si andaban de buenas lo más probable es que solamente asaltaran a la gente y alguno que otro golpe u ofensa, e intimidación lo del gasto. Conforme pasaran las horas, avanzarían por las calles de San Salvador, sembrando terror y pánico, hasta llegar a Casa Presidencial, donde detendrían al Presidente Funes debido a su negativa de dialogar con ellos. No cometerían el mismo error de Micheletti en Honduras: juzgarían al mandatario salvadoreño en el acto, sin exilio, sin perdón.
Más tarde se apoderarían de los buses, de las calles, de las colonias y barrios. Se tomarían San Salvador.
Así que, después de varios días, llegó el lunes. Mucha gente, advertida, evitó salir de sus casas, andar en buses, caminar por las calles. Algunas escuelas cerraron, y varios negocios también. Poco después, el reloj marcó las doce del medio día y no pasó nada. Sin embargo, la expectativa hizo crecer los nervios. Locura en las calles, locura en Sívar, locura que fue creciendo conforme pasaban las horas y, ya para las seis de la tarde, formó un caos. Rumores corrían de un lado para otro. Se oía de muertos, de robos, de todo... Trabazones, buses repletos, carros pitando, ambulancias sin heridos ni muertos, policías por todas partes, la gente desconfiaba hasta de su sombra. La caja de Pandora se estaba abierta, y lo que sucedería después sería de poca importancia si no tenía su dosis psicosis que, por cierto,  hacía las veces de esperanza.

1 comentarios:

EL SUM dijo...

me recuerda a la historis 'algo muy grave va a suceder en este pueblo' de GG Marquez.

Se puso feo, pro bueno, ojala mas de uno despierte y se de cuenta de como estan jungando con nuestros miedos...