Pues yo digo que este continente se llama América por casualidad. Bien podría llamarse Escoto. Y yo ser la reina. Por ser descendiente -si es que el apellido sirve de algo. O no sé.

Podría llamarse Augusta. Pero se llama América.

¿Tendrá apellido?

América de Estados Unidos. Quizá.


Pero en serio, esta América bien podría ser Escocia. Porque quién sabe porque es América y no Colombia. Por Colón. Pero la entrada del domingo habla de eso. ¿Yo de qué hablo? De cómo Colón se llamaba realmente Pedro Scotto y como me gusta hablar de mí misma, pues podría ser mi Escocia.

Pero lo que más importa es que en América se encierra tanta historia, tanta gente y que a veces se piense que es sólo un país. Pinches gringos.

¿Cómo se habrá llamado América antes de ser "descubierta"? ¿Será que sabían los mexicas y los incas que compartían un mismo continente? ¿Les habrá importado nombrar a todas las cosas?

¿Qué habrán pensado los padres de mi ex-vecina para llamar a su hija América?


Y ahí está América.

Y no me dice nada. Y me dice mucho. Si se va de punta a punto hay un mundo de diferencia. Sí, muchos caben en América. Primero, tercero, cuarto. Como si no importa ya el espacio para establecer fronteras y mundos. No tengo nada en común con un gringo que vive en Oregón. No tengo nada que ver con un Argentino de la Patogonia. O quizás sí. Pero no lo veo.

Pero no lo veo. Por más que estoy en el centro de América. Por más globalización. Por más todo. Sólo veo un dibujito mental, ese del continente, ese mal dibujado donde El Salvador no logra verse. Ese continente grande pero chiquito, porque al final, uno tan atomizado ser salvadoreño, que no logra verse en un continente.

Salir del país, me ha dado la oportunidad de ver cómo funciona la gente de países grandes, con regiones. Un país donde hay que tomar un avión para ir a otro lado dentro del mismo país. Uno no logra verse en espacios grandes. Uno no logra verse unido entre tanto, me cuesta, ay hormiga, me cuesta.


Y resulta que es 12 de Octubre. El día en que empezó todo. O donde terminó todo. Y así es la historia, dentro del espacio estocástico de probabilidades de sucesos, la historia es una muestra de todo ese universo de posibilidades. Y verlo hacia atrás, hacia más de 500 años, hace pensar lo importante del revoloteo de una mariposa. Lo importante de un sólo evento para hacer la historia.

Y uno vive y respira, pensando nombrar todas las cosas, pensando conquistar todo. Porque si algo se nombra es mío, sólo mío. Afán ése que nos hace nombrar estrellas, personas, amores, mascotas, son míos, son míos decimos. Ponemos en nuestro cuaderno de prepa lo primero es el nombre: que sepan que es mío. Yo lo vi primero. Y quizás no es cierto.

Y ahí va América con un nombre. Ahí vamos los americanos. Y en este día nunca sé qué pensar. Más que es sólo un gran ejemplo de nuestra gran humanidad.

3 comentarios:

Folósofo dijo...

A veces los pequeños sucesos en nuestra vida, la trastornan, para bién o para mal.
Saludos

Herberth Cea dijo...

Cosa más patética es ser hija de Daniel Ortega, y llamarse Zoilamérica. Así se llama, Pobre! Pobre!

Genius dijo...

Juela si se inspira pues!!!!
muy buenoooooo :D
y cuándo no??
si nuestro afan de rotular, lo mio para separarlo de lo tuyo...extraño!