[Esta zoon politikon se siente francamente incómoda hablando de sí misma]


Si fuera este sólo mi espacio yo vendría y les expondría ampliamente cómo soy una persona extensa e intensamente política y de cómo ligo eso a principios, valores y ética. Lo haría, de verdad, pero usted viene acá a ver cosas más... distrayentes. Entonces, no.

Lo raro es que encuentro difícil separar a la Virginia que soy de la política, porque para mí eso encierra todo: principios, ética, objetivos. Meterte a este asunto te hace olvidarte de vos mismo las más de las veces y no me parece trascendente verme desde la lente no-productiva, no al-servicio-de. Pero me toca tratar.

Siento un enorme afecto por mis maestros. Si fuese yo paciente, me encantaría enseñar; pero se me dio un alto ki de pelea, cosa que me hace apta para el Derecho. Deseo aprender. Me gusta ser quien tiene las respuestas y ver cómo la gente que tengo cerca eventualmente empieza a interesarse por lo que pasa a su alrededor. Soy una tumba con los secretos y con el tiempo renuncié a mi don de manipular gente, no es algo que me lleve a ningún lado. Amo rápida e intensamente y no creo que pueda dejar de amarse a alguien: es como la materia, ese amor simplemente se transforma. 

Amo mis contradicciones: mi saltar de DreamTheather a La Sonora Dinamita, que después de Frank Delgado suene Hillary Duff. Que Apolonio, mi iTouch, comparta repisa con El Capital. Que la bandera del FMLN ondee sobre mi cama junto a un poster de Led Zeppelin. Ser atea y tener una Biblia Latinoamericana. Tener 22 años y haber renunciado ya a una militancia oficial. 

Amo haber tenido el horror siempre cerca y que eso haya permitido que ame el clima de Octubre, la lluvia atemporalada, el café negro, los gatos, todos los colores menos el morado; las personas con algo qué enseñar y los hombres de voz profunda. El fútbol y sus agonías, la naturaleza catártica de la música y las tribunas blancas de Sol General, la belleza de las personas con causas.

Y el arrayán, los libros gruesos y el fresco de melón.


* Es paja, no me gusta Vargas Llosa, jamás ose insinuarme eso. 

2 comentarios:

Genius dijo...

Virginia, he de decir que mostrarte haciendo lo que te gusta es la mejor manera de darte a conocer,a mi en particular me gusta mucho este espacio, sin lugar a duda no puede ser mejor, los felicito!!!!:)

Soy Salvadoreño dijo...

A mi tambien me gusta el fresco de melón y no me gusta Vargas Llosa.

Que casualidad.

:-)