♫Somos los personajes que llevamos alegría a toditos los rincones de mi tierra El Salvador ♫
El clip de inicio de Jardín infantil me trae recuerdos. No solo de la vez que fui a cantar no recuerdo qué canción - ni ahora tengo a la mano a mi progenitora para saber qué canté -, gracias a que mi mamá trabajaba cerca del canal 2 en aquel entonces y una de sus compañeras conocía a alguien que trabajaba en el canal y así me consiguió el pase para ir un día en la tarde a la grabación del programa (1).

Es poco decir que Jardín Infantil me recuerda a las vacaciones donde mis abuelos, a ♫ va la La Tortuga tuga tuga tuga..♫, a la bolsita que te daban al terminar de cantar  -de la cual solo recuerdo que traía una muestra de pasta de dientes y un cepillo de dientes -, a la sentada que me di esperando a que saliera cuando canté yo, a los payasos que vi haciendo los mismos juegos que salían en el programa y a las veces que yo mismo hice esos juegos para entretener a otros niños. Hoy ya no sale el Tio Periquito con su sombrerito de bombín, ni prendo la tele para ver muñequitos un domingo a las 6 AM, hoy a lo mucho veo partidos, y recuerdo los tiempos aquellos en que salía el P. Giraudo con su Tiempo del Espíritu y cambiaba de canal porque me daba miedo. Era lindo ese tiempo que evoco aleatoriamente, creo.

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Pienso en Jardín Infantil y se me viene una serie de recuerdos random en la cabeza. Cualquiera diría que estos post nostálgicos son cosa fácil, evocar Jardín Infantil sería para cada uno de nosotros y nosotras, es una oportunidad de tirar de repertorio de alguna anécdota y ya. Pero el asunto es que, al menos para mi, casi todos los recuerdos que me trae este tema son de toda aquella época de niño; pero vistos desde mi mirada de adulto consciente de la realidad en que vivía entonces.

Quizá en aquellos días vivía en una suerte de burbuja a la que Jardín Infantil le ponía la chonga semanal, aunque a veces era demasiado consciente de la gravedad de mis tiempos (3), hoy soy más consciente de esa gravedad pero sigo encontrando rico levantarme a las 6 AM los domingos, hacerme mi desayuno y prender el tele para mi solito.

De manera desordenada, pero con una lógica interna que adivino me encuentro adulto, demasiado adulto a ratos. Pienso ahora en Jardín Infantil y recuerdo que hay un niño dentro de mi al que cuidar, un niño para el que debo invocar aquello de "aplaisios para el marachito" y darle de cuando en cuando una bolsita de dulces con una muestra de pasta y un cepillo de dientes, para cuando se va a jugar de trabajar.


Victor


Notas:
(1) mi mente divaga sobre si era a Jardín Infantil que lo grababan martes o si era el Show del Tío Memo]
(2) En ese entonces mi progenitor estudiaba un posgrado en México D.F.
(3) En un post del año pasado mostraba una carta infantil (2) de hace veinte años en que le contaba a mi papá que se me habían caído cinco dientes y que atrás de mi escuela habían matado al Fiscal General [sigo siendo así de random para escribir].

1 comentarios:

vago_09 dijo...

Yo también ciertos domingos no le daba uso a mis soldaditos de plástico, ni a los indios que con ellos se desmadraban cada tarde semanalmente.
Aunque tengo que confesar que siempre me pareció un poco artesanal la escenografía, la magia la transmitían los personajes. El tío periquito al final me pareció que se esforzaba desde su ancianidad en ser el de antes, pueda ser que yo ya no lo veía infantilmente, o pueda que tenga razón y en realidad ya era evidente su senectud.
Valía la pena el sacrificio de medio ver al cura que precedía el reino de los niños de la guerra.