El cigarro esta apunto de terminarse. Es el último que me queda, no tengo necesidad de ver la cajetilla para saberlo. En el cuarto, medio a oscuras, gris, era la última luz que quedaba y ahora se extingue. Le doy el jalón final y lo tiro al suelo. Hay un silencio fúnebre en la toda la casa. Y es que la Lola se fue esta mañana, iba perra, con todas sus cosas y algunas mías. Sé que se hubiera llevado el carro si no fuera porque lo choqué ayer y quedo hecho una mierda. No me da cólera que se fuera, era muy gritona. Lo que si me encabrona es que dejo la puerta y se salió el perro...
Tengo hambre pero la cocina esta vacía, no hay nada, a excepción de un queso apestoso que esta en la refrigeradora desde el día en que nos mudamos al apartamento.
Me aflojo la corbata. Aún tengo en el bolsillo de la camisa el cheque de mi liquidación, una miseria. Miro el pedazo de papel y lo coloco sobre la mesa, justo sobre la aún humeante colilla del cigarro.
La Mala Suerte ha llegado y esta esperando a que la oscuridad sea completa... Sé lo que tengo que hacer, no hay otro camino. Me acerco a la ventana, despacio, sin prisa. Veo la calle medianamente iluminada, con matices grises. Decir adiós siempre es triste. Pero la Mala Suerte esta ahí, rondando, tengo que elegir a alguien para cambiar vidas...
(¿Continuará?)


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