I.
Lo que más quiero es lo que me da más miedo. Pero hace algunos días tomé la decisión. Lloro al pensar en cruzar el charco y dejar toda mi vida en otro continente. Pero todo tiene un precio y el que yo debo pagar es el desarraigo. Temo mi última mañana aquí, temo las despedidas, temo dejar cosas/personas y no encontrarlas cuando regrese. Cuando reciba la noticia, voy a decirle a mi mamá que tengo miedo, y ella estallará en lágrimas y me dirá que no hay nada qué temer. Y tendrá razón.

II.
Por el miedo, perdimos muchos libros; el miedo nos obligó a romperlos, quemarlos o enterrarlos, en caso de que catearan la casa.
Por el miedo, mis papás y nuestros vecinos salieron a medianoche, hasta un riachuelo a varias cuadras de la colonia; ahí fueron a tirar las armas que alguien dejó en nuestra casa.
Por el miedo, mi familia se fue exiliada a Panamá. El tío de un poco ilustre ex presidente de la República amenazó de muerte a mi papá, acusándolo de comunista, alcarabán chuzudo, traicionista y rectil.
Por miedo, me leían cuentos. No entendía por qué los colchones en las ventanas, pero eran señal de que se venía una historia interesante, amenizada por el ruido blanco de las balas.

III.

"¡Es irritante no saberlo todo! ¡En todo el mundo se habla del miedo! ¡Los pueblos más débiles conocen el miedo, y nosotros no! ¡Nosotros que lo conocemos todo, nosotros que lo sabemos todo! [...] Parece ser que el miedo da alas, por Odín...¡el miedo nos permitiría volar como pajaritos! Propongo que partamos hoy mismo hacia los lugares en los que se conoce el miedo. Sembraremos la destrucción, si es preciso, pero descubriremos el secreto. Y os prometo que el mundo entero podrá decir con admiración: ¡los normandos saben lo que es el miedo! ¡Los normandos son los más miedosos de todos!"
Olaf Grosenbaf - Asterix y Los Normandos.

IV.

Tengo miedo a ser olvidada y a hundirme en este pantano. Pero el miedo existe por una razón, el miedo sirve para algo. Y de repente tengo toda esta energía para salir corriendo, en dirección contraria al peligro, en dirección contraria a vos y a tu pantanoso olvido de mí. Luego de todas estas millas recorridas, hoy soy una persona más consistente, una persona de quien muy esporádicamente recibirás tarjetas postales. Y entonces tu único consuelo será adjudicarte el crédito por haber sido el protagonista de mis pesadillas.

2 comentarios:

Genius dijo...

No conoceré el miedo. El miedo mata la mente. El miedo es el pequeño mal que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mi y a través de mi. Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino. Allí por donde mi miedo haya pasado ya no quedará nada, sólo estaré yo.

Frank Herbert


Algo me produciría miedo, quizá el hecho de pensarme y no reconocerme de ninguna manera...

Ligia, una semana es demasiado tiempo esperando, para volver a leerte, vos deberias de tener derecho a repetirte jajaj abrazotes grandes! grandes! seguis siendo la ley!!!!

Rocío dijo...

Ligia, no te dejes vencer por el miedo, es una viaje precioso hacia adentro, un reconocerte en el tiempo y espacio y una esperanza de que todo mejorará... te lo digo por experiencia, me siento en tus zapatos, hace 3 años casi...

Abrazos,