"¡Vos sos, vos sos!" me repetía en mi mente mientras corría los 100 interminables metros planos. Me gustaba esa expresión; mis hermanos siempre se la gritaban al televisor cuando un jugador de la Selecta tenía posibilidades de meter gol. "¡VOS SOS, VOS SOS, VOS SOS!" y se levantaban del asiento para socarla más a gusto.

A mi nadie me gritaba "¡vosój, vosój!". Quería escucharlo, desde el graderío y desde la línea de salida. Pero mi gente, mi buena gente, veía -erróneamente- algún tinte aristocrático en mí y sentía la necesidad de tratarme de usted. Y yo toda la vida intentando incursionar en los deportes, para obtener menos respeto y más camaradería. Pero creo que por eso mismo no podía cambiar mi rango en la cadena alimenticia social, porque perdía en cada competencia a la que entraba. Y en esta de los 100 metros, como siempre, me repetía "¡vos sos, vo sos, vos sos!" hasta que crucé la línea de llegada. Y en lugar de un amistoso "hey, la cagaste, vos", mi gente, que no podía callarse sus agudísimas observaciones, únicamente declaraba: "es que a usted le cuesta un montón, verdá?".

5 comentarios:

iba pasando dijo...

Soy malo para competir, no por chueco, sino que casi siempre gano (tengo mis malos momentos como todos), prefiero hacer las cosas porque me gustan y no por competición.

Les digo VOS a casi todas, menos a las que me caen mal. Cuando corro siempre oigo música para no oirte a VOS

angelcastaneda dijo...

Jue, se me olvido que a vos te tratabamos de ujte

Ligia dijo...

Jajaja, sí, toda la mara me trataba de ujté. Ese detalle aparte, quien habla en esta historia no soy yo.

Aniuxa dijo...

Te trataban de ud?


Por cierto alguien sabe el tema de la otra semana?

Gero dijo...

Una vez me dejé la barba y en el bus una niña me trato de usted. Me sentí mal y al día siguiente me la quité. Sentí como desconfianza.
Saludos.