Viajar.

Regresar.

Reunirse.

Todo se junta.


Y estresa. Como una reunión de oficina. Sólo que realmente te importa lo que se está discutiendo, no porque tu trabajo depende de ello. No porque es importante para tu carrera. Si no porque te importa reunirte. Porque uno se siente más uno con los que quiere, comparte o disfruta.

He sido un caos estas tres semanas. Haciendo y deshaciendo planes. Coordinando agendas para ver a la gente. Y aún así, solo he visto a mi abue un día. No he visto a mi sobrinito todo lo que quisiera (tengo un plan de secuestro, pero no le digan a mi hermana). El tiempo se pasa muy rápido.

Y quisiera haber repetido con más ocurrencia algunas reuniones. Y quisiera haberme reunido con gente que no lo logré.

Y me queda una semana. Y siento que se pasará muy rápido.


Y este blog se supone que es un ejercicio literario. Y a mi se me salió mi lado sensibilero, cursi y demás.

Y podría haber escrito quizás sobre la reunión de las almas, de los adióses o bien la reunión de los vecinos que hubo ayer.

Y simplemente, estoy cansada, y triste, y contenta, y llena de energía, y ansiosa, y relajada, y con ganas de que el tiempo se detenga.

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