Mi esporádico profesor de antropología -un tipo de origen celta, pelirrojo y barbudo- se emocionaba paroxísmicamente al hablar de los Azande. Los Azande tienen un lugar en reservado en el hall of fame (figuras de cera, inclusive) de las etnias, en la farándula etnográfica, entre otras cosas, por la institución cultural de las "hombres-esposas": los guerreros Azande tomaban (transitoriamente) jóvenes como esposas, con los cuales sostenían sexo intercrural. (La práctica está extinta. La Cruz se encargó de traslador los privilegios sexuales de los guerreros a los párrocos).
Sea como fuere, los Azande creían en la magia. Y contaba el pelirrojo profesor que un buen día de aquellos, murió un anciano en una aldea Azande, al caerle encima una viga de su casa. Con la velocidad del chambre se empezaron a esparcir rumores: otro anciano, que llamaré Brujo Barbujo para proteger su geróntica identidad, fue acusado de asesinarlo con sus poderes maléficos. El Brujo Barbujo, desde luego, había estado aparcado apaciblemente en su dormitorio, sin apenas sospechar el trágico final del difunto. Pero eso no evitó que todo el mundo blandiese su dedo acusador hacia el calumniado Brujo Barbujo.
El etnógrafo de turno en la aldea acudió cual Chapulín Colorado al auxilio de los indefensos primitivos. Examinó la escena del crimen y concluyó, haciéndole honor a una larga tradición de detectives ingleses, que la viga había caído por culpa de las termitas, que habían roído los soportes. Así les informó a los aldeanos. Su peritaje, pues, absolvía al Brujo Barbujo, y ordenaba el arresto domiciliar de las termitas.
Los aldeanos sacudieron su cabeza con condescendencia.
Ay, le dijeron, eso ya lo sabemos. Ya sabemos que las termitas se comieron el soporte. Pero ¿por qué el anciano estaba justo debajo de ella cuando se cayó?

Mala suerte, pues.

***
"It is a rational presupposition of ours that everything has a natural and perceptible cause. Causality, so understood, is one of our most sacred dogmas."
Carl Gustav Jung,
Modern Man in Search of Soul.

Lo que pasa es que la noción de fantástico es una noción que también el diccionario ha dividido para separarlo de "lo real"... Y me encontré envuelto, ya, en un sistema social donde eso sí es un escándalo y se lo reduce inmediatamente de manera racional diciendo, “no, es una casualidad”, “es una coincidencia”, “no, es una excepción”, todas las maneras de echar hacia atrás lo que te está amenazando por otros caminos que los caminos de la lógica
Julio Cortázar, sobre lo fantástico, entrevista.

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