Las situaciones de poder son cosas graves, insoportables. Más allá de las afrentas inmediatas, la situación de la mujer socava, mediatamente, su sentido del humor. En la coyuntura actual parece que la comicidad tiene también connotaciones de género: arma de seducción apta para el acechante ego masculino de macho alfa, pero no para la mujer. La mujer tiene garantizado su papel de receptáculo de simientes (divinas y humanas): es una mente sibilina de pensamientos pesados, obscuros; creatura doméstica sin acceso a los estratos más selectos de la alta cultura (y del alto chiste), el equivalente biológico del espejo, que reproduce la comedia humana ad majorem Dei gloriam, sin tener, por ello, ni voz ni chiste. La mujer puede -y debe- ser la sempiterna fuente meliflua de risas, pero no de comedia, no de comicidad.

Desde luego que no existe un impedimento biológico por el cual las sinapsis neuronales femeninas hagan corto circuito cuando intentan contar un chiste, pero el espectáculo público de la comedia es una cosa muy seria, dicen, y muy de machos, según parece.
Saque la cuenta.

(Yo, desde luego, soy un caso fallido en cuanto a la vocación de payaso alfa a la que todo hombre de bien debe aspirar: opté por el alfabeto cirílico...)

3 comentarios:

SK Mario dijo...

Dejeme decirle joven q me identifico mucho con la forma q ud escribe (dejando de lado lo bayunco q uno puede ser en el twitter y a veces en el blog)

Me agradó su post!

Ligia dijo...

Ósom.

No recuerdo la referencia exacta, pero en una ECA salió un artículo sobre los referentes culturales de las y los salvadoreños. Ahí mencionaban justamente lo que decís; el humor, lo bayunco, es masculino. La mujer haciendo humor en los medios salvadoreños es sólo un hombre disfrazado como tal (La Tenchis, la Choli...).

El mal ejemplo dijo...

@SK Mario:
un placer saludarle por estos rumbos! mire que aquí uno se confunde entre las múltiples identidades secretas de twitter y blogger.

Saludos!

@Ligia:
mad tenchis skillz, i envyz dem.