La historia se desarrolla en el lejano oriente [del país] en un ["prestigioso"] colegio católico de tradición mariana que me abstendré de especificar para no alarmar a mis [devotos] seguidores opusdeístas.

El Hermano Nito, el nuevo hermano de la comunidad, era un extraño menjurje, una sucesión de asolapamientos curiosos, o tal vez no tanto (un pequeño burgués asolapado por un teólogo de la liberación que a su vez asolapa inclinaciones donjuanescas que no terminan de cuajar con el futbolista frustrado que era). No debería resultar inesperado, entonces, que haya ejercido esa influencia inverosímil en la formación de este ente tan dispar.

Nuestra relación con Dios se refleja en nuestra relación con el prójimo, solía decir el Hermano Nito, afirmación con la cual el Dios cristiano bajaba [y no precisamente el 6 de agosto] de bruces desde su lejano trono cósmico hasta invadir el campo [funesto] de las relaciones sociales. Ahora que, tal afirmación [supongo] sería suficiente para causarle más de un par de escozores a la Congregación para la Doctrina de la Fe. (Si lo sagrado está en algún sitio, yo lo localizo en la vinculación. Los vínculos son internos a este mundo, leería, años después, en el ferozmente ateo Riechmann, o bien Lara-Martínez: Pronto en América Latina veremos la absoluta "conversión de la iglesia" al "Reino de este Mundo"...La Biblia y El Capital se reúnen en uno de los primeros mandamientos del decálogo: no explotarás). Resulta innecesario aclarar que la Congregación parece no tener muchos representantes en San Miguel (sírvanse alertar a las autoridades eclesiales pertinentes para que manden una cuadrilla de inspectores cuanto antes), siendo que el rebaño de Dios permaneció felizmente inmutable ante el discurso herético del Hermano Nito, y su pellejo no fue ofrecido a ninguna hoguera.

La luna de miel no duraría mucho: señoras de pelo castaño y acentos forzados pronto pedirían su lengua y su gramática en una bandeja de plata: se le acusaba de infestar con el sulforoso voseo la dicción impecable de sus hijos.
El Hermano Nito era chapín. Que Dios se apiede de su alma y su voseo.

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