No tengo gracia para hacerla de payaso. Pero por alguna razón que conozco y que quisiera desconocer, busco representar dicho papel. Mis intentos eran generalmente infructuosos, carezco de charm [dígase con voz de maitra fufurufa, plis], de ángel. Naci falto de gracia (o desgraciado, según Ud. prefiera) para dar risa. Pero aún así, mi máscara sin maquillaje y yo la hemos socado (socar es con S, no se quién inventó ponerle una Z contranatura).

Pero he acá que una de las tantísimas máscaras que he usado para irla pasando coyol-quebrado-coyol-comido por la vida ha sido hacerme el gracioso, el bayunco, el payasito. No me queda con esta cara de perro guardian que tengo, con la gravedad de mis gestos, con mi voz poco dada a la agudeza de los tonos. Soy, en todo caso, un payaso serio, de gesto adusto y modales formales. Con todo y eso, había funcionado, la gente me decía "¡Sos un virgo!" "Ay no, ¡que bayunco!" "¡Tan payaso que sos!" "No se puede hablar en serio con vos porque todo hacés changoneta". El artilugio funcionaba aún sin pintarme la cara, solo bastaba no observarse a sí mismo hacer el ridículo, no tener conciencia de estar usando la máscara de teatro incorrecta.

Como nada es para siempre, incluso la propia nada, había de llegar un día en que mi respuesta de adaptación a la situación estresante, mi mecanismo para defenderme de la amenaza de ser descubierto en mi perfecta imperfección se volvió obsoleto, o en todo caso, dejó de funcionar. Llegó ella.

Tenía que llegar una ella que me desarmase la carpa. Ella me descubrió como una suerte de impostor demente que se hace pasar por gracioso cuando no es más que un pequeño desgraciado. Ella es esa ella. Y la amo.

3 comentarios:

iba pasando dijo...

"No se puede hablar en serio con vos porque todo hacés changoneta"

¿Cuántas veces escuché esa frase?, pues no recuerdo...

... en mi caso no creo que tenga máscara, simplemente todo es un chiste, la vida es un chiste y no me queda más que dar una estruendosa carcajada y mantener siempre una sonrisa.

Victor dijo...

A todos los Victors nos llega una ella que nos descubre y nos expone tal cual somos

F. Un Victor más, al que ya le destruyeron la carpa.

Folósofo dijo...

A veces tiene que aparecer una "Ella", para que nos descubra.
Saludos.