Se me olvidó que estaba en México.

Me suele pasar que digo: "Es que aquí...". "Es que acá".

¿Cómo puercas se le olvida a uno su ubicación geográfica? ¿Cómo se me olvida todo?

A veces he soñado con mis rutinas en El Salvador.

Me levanto. Me baño. Manejo. Sí. Manejo.

Ya se me olvidó manejar. Que aquí -esta vez, sí, aquí se refiere a México- nunca entenderían la palabra "manejar". Es "conducir". Es como necesitar subtítulos todo el tiempo, a pesar de que se hable el español.

Pero a veces se me olvida "men". Se me olvida hablar así, "men", "vea, vos". Y se me olvida y me siento que en el olvido algo queda de mí. De lo que había sido y de lo que soy. A veces digo "Pinche" -y es que me encanta la pinche palabra esa-. Y no se me olvida que existe un El Salvador, pero el pinche "Pinche" me gana.

A veces se me olvida cómo era el calor insoportable de abril y marzo. Y a veces se me olvida lo que era no dormir viendo la tele. A veces se me olvida... ser quien soy. Y ando como zombie y adopto el plan de ser extranjera. Y maravillarme. Maravillarme de un puto arco, una puta puerta, de que pasen el pasaje de la parte de atrás en el bus hasta el conductor, de que la gente haga filas para entrar al bus, que me encuentre a Plutarco Haza en la puerta de la Unidad.

Y de repente se me olvida maravillarme también. Se me olvida que este no es mi país. Y me despierto y este cuarto es mi cuarto. Mi rutina. Mi yogurt y mis galletas. Mi compra en el Oxxo de un té Arizona. El taxi que hay que decirle "Rodeando el estadio de CU y después por Pedregal". Y decir "Había tráfico en el Eje 10". Y que digan "Río Churubusco" como punto de referencia y vos digas "ah! ya sé por donde". Que los precios en pesos ya no parezcan raros. Que pueda entender los precios de la carne en kilos. Que los semáforos verticales no parezcan ya raros.Y se me olvida que esto no es mío.

Y siento nuevamente que he perdido algo en el olvido.

Y entonces nostalgio. Nostalgio esperando que el recuerdo me regrese mi calidad de extranjera, mi calidad de estar en casa.

Y entonces hay días que se me olvida de nuevo estar en México y explico es "Acá la mara se pela" y nadie me entiende. Y que la gente se burle de mi acento.Y soy feliz, porque aún soy yo.

4 comentarios:

[Alecita ♥] dijo...

Me encanta la manera en que describís tu experiencia, no se necesita viajar allá para constatar como te sentís.

DeaR dijo...

Que "desmadre!!" ¿o que poca madre? putssss que chingaos digo!!

Ves, a uno se le pega!

Ah, aquí (El Salvador) me pueden decir "sos un putoo" (mujeriero, don juan) pero allá, em México, cuidadito con llamarme así eh! digo, por si algún día nos encontramos y activamos los saludos!

Chido, ¿no?

jueeeeeeeeeeeeee!

Gero dijo...

Recuerdo cuando pase una semana en Guatemala. Al principio era raro. Después, normal. Y se hizo rutina. Y hubo un día, sólo uno, que extrañé mi país y fue feo. Quizás uno no olvida, sino que se hace el que olvida para no sentirse feo. Es como un mecanismo de defensa.
También me acuerdo que algunos chapines se burlaban de nuestro "hablado", y es que nosotros habíamos adoptado, sin querer, el de ellos. Otro mecanismo de defensa.

Genius dijo...

Al lugar que fueres, has lo que vieres...

Bendiciones Aniuxa, muy buena reflexión de una peregrina...:)