Maje, una cosa te voy a decir y quiero que la leás bien: no te me aculerés. Sé que nunca caminamos por los mismos rumbos y no conocemos a nadie en común, pero no te me aculerés: si me ves, no te crucés la calle, no hagás como que vas hablando por el celular, no pretendás que andás tu mp3 a todo volumen. Yo soy mala reconociendo gente en la calle pero tu cara me la puedo bien, hijueputa. Con todo, no te aculerés.

Viví tu vida.

Olvidate de los monos en tu espalda, olvidate de las mariposas que ves cuando te enmotás, olvidate de toda la mara en la que te cagaste y que se cagó en vos, Viví. No sé por qué habría de pesarte la conciencia ahora, así como no sé cómo podés vivir con vos mismo, pero ese es otro pisto; vos sos loco, bicho.

Usá a toda la gente que podás, los pobres miserables no son más que entes de quienes podés conseguir bienes y servicios, una mera transacción económica. Esa es la vida, tomar lo que podás de cualquiera que se deje. Yo no voy a estar para decirte que todos somos entes biopsicosociales y políticos, yo no voy a neciarte y decirte que necesitás a la gente. Ahí ve vos qué putas hacés.

Volvé a tus clorhidratos.
Volvé a tus floruros.
Volvé a tus putas.
Volvé a tu Tutunichapa #2 a preguntar por Anthony, pedile un cinco y volá, bicho.

Por mí, hacé lo que querás. Me viene valiendo pija.

Seguí manipulando, seguí reventando jetas en la calle, vos dale, vos seguí.

Nuay nada.

Sólo que sí.

¿Te acordás de la pobre mona maje que te hacía grullas de origami? ¿Te acordás de la cara de lujuria cuando me dijiste "ese pollo es mío"? ¿Te acordás que te dije que aprendieses a respetar? Te paseaste en la pobre niña, te la hiciste mierda.

Y fue a parar a la Tutu #2.

Y es más hierbera que vos.

Esa pobre niña... ¿Le has visto el rencor en los ojos?

Esa bichita enclenque que se enculó de vos hasta los calcetines se ha encargado de irte poniendo piedras: que te para la policía, que te meten preso por posesión de sicotrópicos, que te lleven a las bartolinas de la Iberia.

Que la bicha se endama con un jefe de clicka.

Que te lo encontrás en la bartolina, junto con toda su clicka ahí dentro.

Que hartás mierda.

El reporte del perito dice "muerte por hemorragia causada por herida de arma blanca a nivel del hígado".

Y una bicha enclenque, con las venas de los brazos quemadas y negras, llega a tu entierro. Se acerca a la fosa que cavaste vos solito. Ve hacia abajo, te mira ahí. Veintitres años y a la mierda. Un zarpazo de inocencia e incredulidad se le pasa por la mente a la pobre niña, hasta que se acuerda de vos y las tardes juveniles de Kairos y la falda del instituto y la sangre en el colchón y de los hematomas subcutáneos y se rie. Perversamente. Y te escupe encima. O a lo que eras vos.

Y no le remuerde la conciencia.

Es que eras una lacra, maje.

3 comentarios:

Gero dijo...

¡Puta!
No podía apartar los ojos del monitor.

EL SUM dijo...

¡que yuca!
Me doy cuenta que el morbo en mi es más grande que lo que pensé.

Excelente post!

iba pasando dijo...

O_O