No disfruto cuando no puedo hablar, cuando únicamente tengo que hablar en público con el cuerpo, ese que llevo encima y con el que nunca he terminado de sentirme cómodo, con el que no me queda bien nada, excepto la inseguridad en mí mismo.

Por eso siempre fui malo para las fiestas tradicionales, esas donde al centro hay una pista de baile a la que ritualmente deben obligarte a bailar, especialmente si sos el más serio de entre la manada. Parece mentira, pero tu expresión protectora, la seriedad, hasta la bravura se vuelve un motivo especial para la manada, hacer bailar al bravo, al serio es un triunfo que hace más perdurable la fiesta: "Si, se ve bravo, pero no crea, se echa sus bailaditas el maitro. En la fiesta de la Susanita se echó su par de cumbiones"

No disfruto las fiestas donde hay que bailar, me vuelvo paranóico: mi descoordinación me delata respecto al resto del conjunto de bailarinas y bailarines, al ser el involuntario centro (autopercibido) de las miradas mis defectos físicos se ponen en más evidencia: que si sudo de más, que la barriga me cuelga, que los cachetes apretados por el cuello de la camisa, que si el cincho me apreta.

Las fiestas donde hay que bailar me llevan a fingir dolores que tengo pero no tengo del todo, a repetir muchas veces "no me gusta bailar", a excusarme porque no me gusta la música, a salir huyendo lo antes posible, a evitar asistir a las mismas. No es que mi ánimo no sea festivo, soy un hombre alegre con cara seria, un extrovertido que huye ser el centro de atención, un ruidoso carcajeador con motivos para guardar la risa e irse a casa a esconder la verguenza.


P.D.: Pero sin embargo hubo dos o tres fiestas donde si bailé y donde se me recuerda por tal hecho.

6 comentarios:

manuel peña dijo...

no necesitas ser soren barahona
ni mr musculo
ni cristiano ronaldo

para ser la excelente persona y gran pensador que sos...

hay tipos q son lo maximo para bailar pero nunca han leido un buen libro o ayudado a un amigo sin interes... esas son las cosas que lo hacen grande a uno, a vos... lo demas se lo hartan los gusanos...:)

angelcastaneda dijo...

(No tengo comentarios. Todo lo que tenia que decir lo dijo Victor)

Aniuxa dijo...

Te digo además que hay mara que baila y se sienten el ma más bailador y por eso nunca nunca se pierden los bailes...

Pero me tocó ir a un bar cubano... y todo salvadoreño su hubiera visto ridículo.


Así que eso de bsilar es relativo. Y sí que sí, que hay que bailar cuando se pueda y cerrar los ojos y que valga madres lo que piensen lo demás.

Gero dijo...

Igual, no me gusta mucho bailar. Una vez alguien me dijo que cómo se vería la gente si "apagáramos la música". De inmediato me tape los oídos... ¡se veían ridículos todos, incluso, el que mejor que bailaba!

iba pasando dijo...

Yo disfrutaba ir a los bailongos de barriada (que cerraban la calle y a bailar en el asfalto), entre el año 1986 - 1989 fui a varios pero a disfrutar del espectáculo más que a formar parte activa de ellos.

- Ver el rompimiento del primer baile (la pareja valiente)
- Ver los inventos de nuevos pasos, cortesía de los borrachines.
- Ver disputas por quien baila con cierta chica.
- Las parejitas que se extraviaban y los cipotes que íbamos a "ispiar".
- Hacer apuesta de quién podía tener más tiempo la mano metida en un barril partido por la mitad lleno de agua, hielo y bebidas.

Al tener dos pies izquierdos ha sido todo un desastre mis incursiones en el baile, prefiero seguir de expectador.

SK Mario dijo...

Todos los días se aprende algo nuevo :D hoy lo conocí más don Vitorito!