Conozco gente que tiene carácter fuerte, que son "mecha corta", como decimos por acá. Con ellos hay que andar con cuidado, según dicen; sin embargo, la vida me ha enseñado que se tiene que tener mayor temor de los que son "tranquilos". Recuerdo lo que sucedió con Daysi y Gilberto hace un par de años en una visita técnica. Ellos son los amigos con los que pasé mis mejores años en la U.
Cada uno con su propia y particular forma de ser: ella pasiva, tolerante, tranquila; él, acelerado, bromista, eléctrico. Parecía que ambos estaban en una constante guerra: ella, tratando de mantenerse en su paz, sin despeinarse; y él, tratando de sacarla de sus cabales, a través de sus bromas. Y siempre ganó ella todas las batallas, a excepción de una. Sucedió, como decía, hace un par de años en una vista técnica (a la que no pude ir porque tenía-un-evaluado). Desde que salieron de la U, en una de las coaster de la facultad, Gilberto comenzó con su típica verborrea, tirandole a todos, haciendo bromas. Puso, como era de esperarse, especial atención en Daysi. Ella, tranquila, le rebatía sin perder la calma. Dimes por un lado, diretes por otro. Y la dinámica se mantuvo durante todo el viaje hasta la empresa, la visita técnica en la misma y la tradicional parada en el camino, ya al regreso. Pero, cuando ya todos estaban cansados, los ánimos bajaron y Daysi decidió tomar una siesta. Sin embargo, Gilberto, no estaba dispuesto a dejarla en paz. Un error enorme pues es sabido por muchos que a Daysi le encanta dormir. Los hecho que siguieron sucedieron de la siguiente forma: Gilberto, de alguna manera, consiguió un tubo de pasta de dientes y, acercándose de forma sigilosa a Daysi, le esparció buena parte del mismo sobre el rostro y, de inmediato, se alejo. Daysi, al sentir la "frescura" en la cara, abrió los ojos y se limpió con rapidez. De pronto, el volcán hizo erupción... Testigos afirman que, a pesar de su corta estatura, logró saltarse dos asientos con las manos directamente a la cara Gilberto y, en un abrir y cerrar de ojos, lleno de pasta sus rostro. Y no contenta con ello, le lleno los lentes, la ropa... todo lo que pudo. La rabia contenida por años se volcó en aquel instante, en cada embarrada de pasta, en cada movimiento. El pobre Gilberto no tuvo oportunidad... Al final tuvieron que separarlos, según cuentan las malas lenguas.

Más tarde, cuando llegaron a la U, Daysi me contó entre risas lo sucedido; mientras Gilberto, muy serio, se marchaba hacía su casa... y no le volvería a hablar a Daysi hasta tres días después.Justificar a ambos lados

6 comentarios:

iba pasando dijo...

Bien por Daysi... me encachimban los bromistas.

EL SUM dijo...

si es q tan mal q cae que te vayan 'jodieno' mientras queres hecarte un sueñito...
mas aun si es un 'mal crònico' de quien hace la broma.

Karma. Todo se paga!

SK Mario dijo...

...que de las bravas me libro yo!

Es curioso, hay cosas q vos esribis q una de dos, o recientemente las he dicho/comentado o me han ocurrido. Recuerdo al menos 4 cosas con la de hoy.

Hace dos dias le decia a una excompañera de colegio en el msn eso q pusiste de titulo, pq ella era una matalas callando en el cole.

Muy buen post!

Kmila (Short time Memory Girl) dijo...

Que matado esta el post Gero, siempre me sorprendes con tus historias. Pobrecito Gilberto pero el se lo gano. :)

GioDurán dijo...

w00t pobre Gilberto ¿Hay fotos de tal gracioso acontecimiento?

Por cierto dentro del círculo de personas con las que me relaciono (o he relacionado) a un nivel más profundo; aquellas que han sido más expresivas son las que han resultado, por lo general más transparentes.

¿Existirá correlación alguna entre esas dos variables?

Snipe dijo...

No puede ser que eso sea cierto...

Daysi, ¿en serio?