Recuerdo la primera vez que entendí lo que significaba ser un sospechoso.

Casi nunca iba al supermercado, al fin y al cabo un cipote mimado como fui, supone que la comida en su casa crece en la refrigeradora y que la alacena se reabastece sola, pero el supermercado estaba vendiendo una colección de libros de autores de la literatura universal: Cervantes, Shakaspeare, Moliere, Descartes, etc.
Cada semana vendían un nuevo libro, empastado con cubierta dura a la exagerada cantidad de 10 colones. Puntualmente, el día lunes, después de ahorrar de lo que me daban diariamente, iba al super a comprar mi libro. En una de esas idas estaba, cuando de repente sentí esa sensación extraña que alguien te está mirando. Y si, era cierto, un tipo me miraba solo para voltear la cara cuando levante la mirada. Me moví extrañado a otro pasillo a ver cosas que ni iba a comprar y de nuevo me topo con la mirada del mismo tipo que parecía hacer señales a otro tipo igual de siniestro diciéndole que me vigilara, que yo de seguro me traía algo entre manos . Me sentí mal, tanto, que me fui sin comprar el libro y jurando nunca volver a ese lugar, promesa que nunca cumplí, pero que por culpa del incidente, me quede sin el volumen 10 de los 15 que salieron. Del 11 al 15 los compro mi mamá a quien más de una vez le pedí que regresara a comprarlo porque se le había olvidado pasar por el.

Sentirse sospechoso sin ser culpable es quizás unas de las torturas no físicas más peores del mundo. Aun así, algunas personas que conozco lo viven diariamente con sus parejas, tipas celosas que revisan camisas, pantalones, celulares y carteras esperando encontrar el gato que imaginan encerrado listo para quitarles a su hombre. O tipos posesivos que no pueden soportar que ella sonría, salude, mire o viste de alguna manera particular, porque algo se trae entre manos con ese otro a quien sonrió, saludó o miró, porque si se vistió así es porque se lo está bajando o se lo quiere bajar.

Pero, sé muy bien que algunos por confiados y atenidos, los dejaron con la cara de tontos o tontas, preguntándose porque no percibieron las señales, porque no se dieron cuenta.

Conozco, por otra parte, el caso del empresario chino que odiaba/necesitaba a su gerente de operaciones. Lo odiaba, porque cuando este compro vehículo nuevo, lo acuso de traerse algo entre manos, de que había gato encerrado, que si le iba bien era porque le estaba robando de alguna manera que él no había descubierto. Pero, al mismo tiempo no lo despedía, porque era el gerente que mantenía las maquinas funcionando y la fabrica produciendo y cumpliendo metas.

Y de las misma manera, se del caso de la trabajadora a que se le confiaron las llaves y algunas responsabilidades y se aprovecho de ello para robar, primero a gotas y luego descaradamente y sin vergüenza, hasta ser descubierta.

También, reconozco que siento desconfianza, que huelo que “algo está podrido en Dinamarca” cuando leo los despilfarros del gobierno, esas enormes cantidades de dinero prestados no traducidos en cosas tangibles o de beneficio, como esas mega-carreteras medio terminar, con millones gastados en ellas, pero sin uso ni inauguración, el mismo sentimiento que me invade cuando leo sobre las plazas de una institución para pagar asesores que nunca hicieron nada tangible ni productivo, pero que siempre cobraron su cheque.

Pero, pienso también en los dirigentes burócratas, algunos de ellos quizás no tan inteligentes para resolver problemas, pero que efectúan su trabajo engorroso y lleno de papeles con honradez y dignidad.

¿Vale la pena ser confiado o es mejor vivir cuidándonos que el gato encerrado no nos salte cuando menos lo esperemos?

No puedo dar lecciones a nadie, no puedo decirle a otros que hacer, pero si puedo decirles lo que he decidido yo: PREFIERO CONFIAR. Prefiero rodearme de gente con quien pueda construir relaciones de confianza.

Sé que la gente confiada será engañada seguramente, más de alguna vez, justo como me paso a mí con una tipa que me rompió el corazón, pero también sé que es la única manera de vivir bien, de estar en paz, de sentir calma.

El desconfiado no vive, sospecha, no disfruta, sino que duda, no tiene felicidades, tiene temores, no ama, más bien recela. Seguro, nunca será engañado, pero nunca tendrá paz esperando siempre lo peor, y lo que es más grave, nunca transmitirá esa paz a los que le rodeen. Si le quieren sentirán que es su deber calmándolo proclamándoles a los mil vientos que le aman, que le son leales, reclamos que nunca le satisfarán y que a los demás terminaran cansando y agotando. Y los que no le quieren, fingirán, mientras eso les sea ventajoso y necesario.

Prefiero mil veces vivir confiado y tener 500 decepciones, a vivir por siempre desconfiado, quizás nunca ser engañado, pero también nunca ser feliz.

6 comentarios:

iba pasando dijo...

Tengo naturaleza pesimista, no confío en nadie; pero tengo un pensamiento frío, no me desvivo ni me angustio porque las cosas puedan salir mal; simplemente es su secuencia natural.

Si algo sale bien, pues lo disfruto de buena manera, y si algo sale mal, no sufro porque ya lo esperaba.

Así que pensándolo bien, nunca estoy triste XD.

Ya liberé al gato!

Gero dijo...

Me gusta tu forma de pensar. Creo que el hecho de vivir desconfiadamente, no necesariamente asegura que nunca vamos a ser engañados sino, simplemente, que nos vamos a dar cuenta un poquito antes. Pero igual si te das cuenta después, ya has disfrutado y bueno, un golpe es un golpe.
Saludos y que honor compartir espacio.

Snipe dijo...

Siempre y cuando no dejés de ronronear de cuando en vez, sé como sos.

Soy Salvadoreño dijo...

-Iba pasando: Me quede pensando un monton sobre lo que comentastes. Pesimismo y desconfianza... habria que desarrollar mas la idea.

-Gero: Justo eso. El honor es y fue mio.

- Snipe. Trataré.

Saludos a todos.

SK Mario dijo...

Interesante mi buen amigo confiado! sigo esperando ese mail q me dijiste enviarias!

cotorrux dijo...

Comparto mucho tu forma de pensar. Soy de las personas que llegan a confiar ciegamente en los demas, y claro, no me han faltado las ocaciones en que me han fallado, a mi forma de pensar, es mejor ser precavido que llegar a ser desconfiado =)

Buen Post!!!