Uno se levanta con un notorio sabor a gram-positivas en la boca, estira el dedo gordo, maldice al reloj, se le va la mano con el azúcar sobre el cereal nuestro de cada día.

Uno procura la mueca más parecida a una sonrisa que es dable encontrar en el -reducido- arsenal de entusiasmos para saludar al jefe, este a su vez contorsionará al rostro en muecas semejantes, ya para la suegra, ya para su propio jefe, y así, de contorsión en contorsión, nos vamos cuidando amablemente las espaldas y las frentes para no rompernos la madre, o cualquier otra cosa susceptible a ser rota.

Luego X.

Y la pequeña mirada furtiva, la pequeña lavadora, la pequeña limosna, la pequeña palmada en la espalda, la pequeña licuadora, la pequeña granputa, la pequeña graduación, la pequeña palabra de Roma o de Bizancio (luego X),
la pequeña hasta que la muerte los separe, la pequeña LCD, la pequeña mentira, la pequeña Madre Teresa de Calcuta, la pequeña flor en la solapa, la pequeña virtud posible, la pequeña rabia, la pequeña pecera (siete dorados y un pez payaso autoreferencial), pequeño récord crediticio, las pequeñas elecciones, pequeños cambios, pequeños orgasmos, pequeños recuerdos, todas las pequeñas cosas le van asegurando a uno que vale la pena seguir, porque sí, porque la calidad contundente de la frase little things in life queda comprobada (luego X),
resarcimientos pequeños, compensaciones diminutivas para que uno no siga neciamente esperando Grandes Cosas de la humanidad en general, ni de la vida en particular, de la pequeña vida de hombre pequeño, homónculo*, versí-culo, divertí-culo, amór-culo, salarió-culo (luego X),
cerebró-culo, y también (hay que ser consecuentes) sólo el -culo, (la jubilación a patadas en el culo, cuarenta años de fruncir el baste pare que duela menos, pero lo mismo duele, lo mismo la punta del zapato entra cada vez un poco mas, a cada patada desfonda un momentito más el pobre culo del cajero o del subteniente o del profesor de literatura o de la enfermera). Y luego, claro, X, y X, y X, y X.

Y los [pequeños] gusanos tendrán su [pequeño] agosto.

Yxxtxoxdxoxxvxaxlxixóxxlxaxxpxexnxa

*Observe que, según la posición del signo diacrítico, digo, de la tilde, todas estas son palabras esdrújulas: homOnculo, amOrculo, salariOculo, etc. Hago la aclaración para que no se incurra en pronunciaciones groseras. XD

**Las negritas son, en esta plantilla particular, vínculos.

4 comentarios:

Genius dijo...

Uno de los mejores escritos, se lleva las palmas y no pequeñas eh!, buenísimooo en verdad!!!!

EL SUM dijo...

En los detalles se encuentra la perfección...
Aunque en las sorpresas, dolores, alegrías, bienvenidas y patadas en el ...(si, justo ahí), son las que le dan 'sabor a la vida.
Excelente!

El mal ejemplo dijo...

No es una oda a las "pequeñas cosas", en cualquier caso es una contra-oda a las cosas pequeñas. Los detalles de la vida pueden tener su gracia, pero en definitiva es una mala jugada creer que el gatito siamés que nos despierta por la mañana o las pantuflas afelpadas que tanto nos gustan pueden servir de penoso sustituto para el "sentido de la vida". Esa apoteosis de las "pequeñas cosas" me parece comprensible pero reprochable. Comprensible porque si cualquier tentativa hacia lo sagrado sólo es accesible a través pastores con obesidad mórbida y 2 kg de oro alrededor del cuello o de pontífices neofascistoides o de cualquier otro de sus representantes terrestres, y si la utopía es una bancarrota completa, y si, en fin, el mundo parece un tacho de basura, yo también me refugiaría en mi cachorro labrador fotogénico.
Es un retrato amable del conformismo y de la bancarrota espiritual. Ya se ha dicho, claro. Redundo.

Anti-Raúl dijo...

Capítulo 71 de Rayuela. Genial. Por eso leo este blog. Por eso es.