Pequeños signos, imperceptibles señales; esa tendencia a hacer gestalt, la sensación de un todo: intuición. Un nombre mal dicho, un tono de voz, una caricia negada, una llamada no atendida, esa forma de verse, de mencionar.

Todo se configura al ritmo de las pequeñas frases que vamos dejando caer al vacío entre nosotros, interjecciones con dejos de duda, expresiones faciales sobrehechas, de llamadas aleatorias, preguntas que se deslizan, palabras que se lanzan para provocar daños colaterales.

Todo se reúne en nuestra mente, el todo se hace más que la suma de sus partes. Los hechos encadenados a las imaginaciones, las inseguridades. Se elabora el guión.

El otro que te significa te empieza a hueler a gato encerrado.

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