No me gustan los gatos, los odio. A diferencia de los perros, que suelen ser más cálidos, los gatos son demasiado independientes y misteriosos. Pero, siendo sincero, quizás el odio se deba a que yo soy igual. Al menos una vez por semana alguien pregunta: que qué ando haciendo, que qué me he hecho, que en qué vueltas ando. Y no es que mi vida sea interesante, no, para nada. Vivo, respiro, hablo, pienso y escribo. Soy tan único como todo el mundo.
Pero volviendo, creo que es mi dificultad para expresarme y, además, mi facilidad para hablar sin decir nada, lo que llama la atención de la gente.
Recuerdo que, hace como dos años, intenté cambiar eso. Razones, sólo una: que por qué yo nunca le decía nada. Y eso me dolió. Vos sos incógnita, me dijo también un amigo. Y eso me puso a pensar. Así que hice el intento, me lo propuse, razoné bien mis palabras, mis acciones... y nada. Así que no me quedo más remedio que aceptar que así soy yo.
Cosa curiosa es que algunas personas tienden a confiar en mi, me confían sus secretos, sus historias, sus problemas, sus lagrimas. Tal vez le gusta que las escuche. Como es de esperarse, también hay personas que desconfían de mi de entrada, pero son las menos.
Así que, qué no te engañen las apariencias: vivo, respiro, hablo, pienso y escribo. Soy tan único como todo el mundo. Miau.

2 comentarios:

iba pasando dijo...

A las personas no les gusta ser escuchadas, simplemente oídas.

El escuchar implica que ponés atención, analizás y si es necesario das un consejo.

El oír no, lo más que das es un comentario.

Los gatos son buenos para ignorarte

Clau dijo...

a las personas que sinceramente abren su corazón a otra, SÍ les gusta ser escuchadas...pero hay tan poca gente que sabe hacerlo

Los gatos no te ignoran, simplemente no necesitan ensalivarte todo para demostrar su amor...miau