*¡Me mentiste!

- ¿Y quién no miente?

* ¡En mi cara!

- ¿De qué otra manera podría?

* ¡Cínico!

- ¡Ingenua, a ver si así aprendés a no confiar en la gente! ¿En realidad creés que toda la gente es honesta? ¿Tan estúpida sos? Jajaja ¿En realidad querés verme como soy? ¿En realidad creés que aguantás?

* ¡Sí!

- Me tomó años construír lo que ves ¿Sabés?

* ¡No me importa!

- Pero a mí, sí. No es fácil, tonta ¿Sabés lo que cuesta hacerle creer a incauto tras incauto que soy de fiar, que soy leal? ¡Es un trabajo de años, de repetición, de insistencia!

* ¡Es que no podés mentirme a mí!

- Bueno ¿Y vos quién sos?

4 comentarios:

Gero dijo...

Creo que todos usamos máscaras: nos cubren sólo los ojos, sólo la nariz o toda la cara, no dejamos que nos descubran tal cual somos por completos, nos da miedo. En cierta forma, las máscaras son nuestras herramientas de traición.

Clau dijo...

ni te imaginas en quien pense...creo q a mi ha llegado con una mascara q quiero ver caer (you understand me)

El mal ejemplo dijo...

Qué macabro!

iba pasando dijo...

Soy tan sincero, y soy tan bueno para mentir, que hasta yo me las creo :p