Erase una vez un niño que jugaba a meter a los gatitos al microondas y al congelador (donde mientras no abriera, no sabía si estaban vivos o muertos), jugar boliche felino y cosas por el estilo. Es tan jebi, que incluso yo mismo pienso en mí mismo en aquella época, y no puedo evitar caerme mal y despreciarme. Pero por cosas de la vida, todo cambió desde el día en el que gracias a mi bendita ingenuidad, caí víctima, aunque de forma indirecta, de una de esas estúpidas cadenas tan viejas como el Internet mismo.

Hace unos doce años estaba con mi mamá y mi hermano platicando, como toda la vida, de cualquier cosa de la vida. De repente, mientras hablábamos de los gatos y nojequé, mi hermano comienza a comentar de forma dramática sobre cómo había leído en el Internet que había una empresa que se dedicaba a vender gatos metidos en botellas. ¡Botellas, BOTELLAS ñkajsdf!

"Los agarran chiquitos, les ponen pega loca, los meten en botellas y les dan de comer hasta que se hacen gordos y llenan la botella".
¿Puede imaginarse la impresión que tuvo en mí imaginarme a los benditos gatos obesos puestos inmóviles dentro de botellas, sin poder hacer más que mover la boca para comer? ¿Ver fotos? Ni loco. Creo que la imagen de la descripción de mi hermano era más que suficiente como para que yo estuviera seguro de que algo tan terrible era cierto. Después de todo, ¿quién bromea con cosas como esa? ¡Y si lo dicen en el Internet, debe ser verdad!

Durante la semana siguiente, me la pasaba en el colegio imaginándome a los gatos gordos y a sus dueños comprándolos en tiendas, llevándolos a su casa y poniéndolos de centros de mesa para enseñárselos a sus amigos. Y a los gatos moviendo los ojos cuando tenían hambre o frío. Día y noche pasé por un tiempo teniendo esos pensamientos recurrentes (y bastante estresantes, por cierto). Fue algo tan impactante, que incluso años después se me venían flashbacks de esa conversación, sin poder evitar sentir escalofríos y desprecio hacia la gente que hiciera cosas de ese tipo. Gracioso es, que pasé muchos años sin resolver mi duda, hasta que un día se me vino la curiosidad y terminé la duda de una vida gracias a Snopes. Aparte de resolver el estrés de una vida, algo bueno salió de eso: nunca más volví a maltratar a un gato, ni a creerle a ninguna cadena estúpida de internet... ni a mi hermano.

Y todo ahora tiene sentido en la vida. Porque sé que en algún lugar del Interwebz está 4chan y su policía felina lista para detener a cualquier imbécil que se aproveche de los gatos.
Newfags think it's funny to laugh at cats getting beat the fuck up. Oldfags know that cats are sacrosanct, hence CATURDAY and lolcats. Nonetheless, today, oldfags and newfags alike came together for win. And win was achieved. --/b/.

2 comentarios:

Virginia dijo...

1. Joven, reglas 1 y 2.

2. Quién diría, no te gustaban los gatos.

3. Encrypted post is encrypted.

Aniuxa dijo...

Ese hoax era lo peor :S

La mara va...